
El gobierno de Colombia se encuentra dispuesto a dar asilo político al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ante el contexto de la creciente tensión entre Washington y Caracas.
En los últimos meses, Estados Unidos ha emitido una recompensa de 50 millones de dólares por información que permite la captura del chavista vinculado al tráfico de drogas a este país, además existe un despliegue militar estadounidense frente a las costas venezolanas con el fin de frenar el tráfico de drogas.
Ante la latente sospechosa de que la administración de Donald Trump podría ejecutar una extracción, unas de las opciones para el dictador venezolano es buscar protección en sus aliados. Por el momento, Colombia se encuentra bajo un régimen de izquierda dispuesto a apoyar al chavista.
“Si esa salida implica que deba vivir en otro país o pedir protección, Colombia no tendría por qué decirle que no”, declaró la canciller Yolanda Villavicencio en una entrevista sobre el tema en Radio Caracol.
La funcionaria afirmó que, ante el escenario actual, la negociación es inevitable. “En el momento de tensión que existe, hay que negociar, y seguramente, si Estados Unidos exige una transición o un cambio, es una cosa que ellos deben valorar”, sostuvo.
Villavicencio consideró poco probable que el propio Maduro elija a Colombia como destino, debido a la cercanía geográfica con Venezuela. “No creo que eligiera nuestro país. Pienso que elegirá un sitio más distante y tranquilo”, añadió.
Las declaraciones coincidieron con el anuncio del Departamento del Tesoro de nuevas sanciones contra el régimen venezolano. Entre las medidas figuran restricciones a tres sobrinos de Cilia Flores, esposa de Maduro, así como sanciones a seis petroleros y navieras vinculadas al entorno del poder en Caracas.
Además, recientemente fuerzas militares de EEUU incautaron un buque petrolero venezolano de nombre “Skipper” con una bandera falsa de Guyana. Esta embarcación había estado sancionada por años por su relación con el mercado negro de crudo iraní.
Tras el fracaso de una conversación telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump —quien rechazó sus condiciones para dejar el poder— el dictador venezolano ha recurrido a gestos simbólicos y anuncios grandilocuentes.
El viernes 12 de diciembre, durante una conferencia de prensa, adelantó de manera insólita el inicio de 2026. “El 2026 ya empezó. Ya hoy es 2026”, afirmó, mientras la economía venezolana sigue deteriorándose, con un bolívar en caída libre frente al dólar y un poder adquisitivo cada vez más reducido.
Maduro incluso celebró lo que calificó como avances frente a las “amenazas”, agradeciendo a Dios por “tan buenas ideas” y exaltando la “fusión popular, militar y policial” como garantía de una supuesta paz soberana.
Este discurso triunfalista contrasta con la realidad internacional del chavismo, evidenciada por el reciente otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a la líder opositora María Corina Machado y la decisión de varias aerolíneas de suspender vuelos hacia Venezuela.
En esa misma comparecencia, Maduro presentó el llamado Plan 2026, una estrategia de siete líneas de acción que incluye mayor financiamiento a proyectos comunitarios, creación de bancos comunales, fortalecimiento de las misiones sociales y refuerzo de estructuras de control territorial. El plan, que cuenta con apoyo logístico y personal exportado por el régimen cubano, fue presentado como una hoja de ruta hacia la prosperidad.
Prosperidad con un plan logístico cubano?,ya verán donde terminan ,guarden pan para mayo y maloja para el caballo como dice el refrán van en picada irremediablemente