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Gobierno de Trump invita a Putin a reunión del G20 2026

Acuerdan Trump y Putin un reparto de influencias globales Venezuela para EEUU y Ucrania para Rusia
Putin y Trump en Alaska. (Captura de pantalla © Casa Blanca – YouTube)

El gobierno de Estados Unidos invitó al presidente ruso, Vladimir Putin, a la cumbre del G20 que se celebrará en Miami en diciembre, en un nuevo acercamiento entre Donald Trump y el mandatario ruso mientras continúa la guerra en Ucrania.

La decisión contrasta con el discurso de confrontación que Trump mantiene hacia otros gobiernos que identifica con el comunismo o la izquierda, entre ellos Cuba e Irán.

El secretario de Estado Marco Rubio confirmó el 23 de septiembre que Washington extendió la invitación a Putin durante una reunión de ministros de Exteriores en Nueva York.

Según Rubio, sentarse con dirigentes con los que existen desacuerdos es necesario para intentar resolver conflictos. Rusia confirmó que analizará la invitación.

The Guardian destacó que el encuentro podría convertirse en una nueva oportunidad de diálogo entre Trump y Putin, en momentos en que siguen estancados los esfuerzos para terminar la guerra en Ucrania.

La presencia de Putin tendría además un significado político. Sería su primera participación en una gran cumbre internacional en EEUU desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, y representaría un nuevo paso para reducir el aislamiento internacional de Moscú.

Rusia, aunque fue expulsada del G8 después de la anexión de Crimea en 2014, continúa siendo integrante del G20. El acercamiento ocurre después de varios contactos entre Trump y Putin.

Ambos se reunieron en Alaska en 2025 y representantes estadounidenses han mantenido conversaciones con Moscú durante este año para buscar una salida al conflicto ucraniano.

Al mismo tiempo, Trump promulgó el 18 de septiembre una ley que incrementa la presión económica contra Rusia mediante nuevas sanciones dirigidas a sectores como energía y defensa.

Ahí aparece una de las contradicciones de la política exterior de Trump. Mientras su administración presenta a Cuba como un régimen comunista hostil y mantiene una política de sanciones contra La Habana, el propio presidente sostiene una relación de diálogo con Putin, cuyo gobierno tampoco representa una democracia liberal occidental.

La diferencia se hace todavía más visible con Corea del Norte. Trump ha hablado públicamente de su buena relación con Kim Jong Un y en agosto aseguró que mantiene una relación positiva con el líder norcoreano. También expresó disposición a volver a reunirse con él, pese a que Pyongyang conserva su arsenal nuclear y continúa bajo fuertes sanciones internacionales.

La política estadounidense muestra así que la etiqueta ideológica no determina por sí sola las relaciones de Washington. Trump mantiene una fuerte retórica contra el comunismo cubano y contra Irán, mientras busca negociar con gobiernos considerados adversarios cuando entiende que existe un interés estratégico.

El G20 de Miami será una nueva prueba de esa estrategia. Si Putin acepta, Trump tendrá en territorio estadounidense a uno de los principales adversarios de Washington en una cumbre que reúne a las mayores economías del mundo, mientras intenta presentarse simultáneamente como negociador y como presidente dispuesto a ejercer presión sobre sus rivales.

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