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Guerra en Irán: tres cosas que benefician a Rusia 

Guerra en Irán Tres cosas que benefician a Rusia 
Vladimir Putin podría sacar beneficio de la guerra contra Irán. (Imagen de referencia © Periódico Cubano – Grok)

La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán está teniendo repercusiones globales, y una de las naciones que más se ha beneficiado de este conflicto está siendo, de momento, Rusia.

Aumento del precio del petróleo

El aumento del precio del petróleo, consecuencia directa de las tensiones en el Golfo Pérsico, ha sido un alivio para el Kremlin, que depende de los ingresos de las exportaciones de hidrocarburos para financiarse.

La subida de precios del petróleo en más de un 20% desde la semana pasada le da a Rusia un respiro económico, permitiéndole continuar su guerra en Ucrania sin una presión financiera inmediata.

Oxígeno en su guerra contra Ucrania

A medida que EEUU y sus aliados se enfocan más en la crisis de Irán, Rusia obtiene “oxígeno”. El desvío de atención y recursos hacia Oriente Medio permite a Rusia continuar con su estrategia en Ucrania sin la constante supervisión internacional.

La distracción de los países occidentales en este nuevo frente le da margen para actuar sin que la guerra en Ucrania siga siendo la prioridad global. Este desvío también ofrece a Moscú la oportunidad de reforzar su influencia en otros ámbitos geopolíticos mientras Occidente se desgasta en múltiples frentes.

Actor diplomático y palancas

Una tercera cosa de la que Vladimir Putin podría sacar beneficio de la guerra contra Irán es que Rusia puede presentarse como un actor que busca la contención del conflicto en Oriente Medio, mientras al mismo tiempo mantiene relaciones con Irán.

Este doble papel le da poder en las negociaciones internacionales y permite que Rusia complique la unidad entre EEUU y la Unión Europea.

Rusia y China: aliados ineficaces para Irán, Venezuela y Siria

La relación entre Irán, Rusia y China siempre fue vista como una poderosa alianza multipolar, pero la reciente crisis en Irán ha demostrado que este pacto carece de los cimientos necesarios para ofrecer protección real.

A pesar de haber suministrado a Irán con armas y tecnología avanzada, Rusia y China no movieron un solo recurso cuando Irán fue atacado. A pesar de que ambos países habían enviado misiles y sistemas de defensa antiaérea, estos no fueron efectivos durante los bombardeos israelíes, lo que dejó a Irán expuesto en el momento más crítico de la guerra.

El 28 de febrero de 2026, se desmoronó el mito de que Rusia y China podían ofrecer a sus aliados una alternativa a la hegemonía estadounidense. Algo similar ocurrió cuando cayó el dictador de Siria, Bashar al-Assad, y el venezolano Nicolás Maduro.

Cuando Irán más lo necesitaba, Moscú y Pekín solo emitieron declaraciones de preocupación, sin intervenir en el conflicto ni proporcionar asistencia militar directa. Este desencanto es una lección para cualquier país que considere alinearse con el bloque ruso-chino: cuando llega el momento de la verdad, ambos priorizan sus propios intereses nacionales.

Este episodio pone en duda la viabilidad de que Cuba pueda ser rescatada si EEUU decide intervenir directamente para promover un cambio de régimen y acabar con más de 67 años de comunismo a solo 90 millas de la Florida.

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