
El naufragio del MV Barima, ocurrido la noche del sábado 18 de julio frente a la costa de Essequibo, en Guyana, dejó al menos 41 personas fallecidas y abrió una reciente investigación sobre las condiciones del ferry, el número real de pasajeros y las circunstancias que provocaron su hundimiento.
Las autoridades guyanesas informaron que 77 ocupantes fueron rescatados con vida, mientras continuaban las labores para localizar a desaparecidos.
La tragedia también generó preocupación entre cubanos residentes en el extranjero, después de que medios vinculados a la comunidad de la isla señalaran que ciudadanos cubanos podrían encontrarse entre los viajeros.
Sin embargo, Georgetown todavía no ha confirmado oficialmente la nacionalidad de las víctimas ni de los sobrevivientes.
Naufragio del MV Barima deja dudas sobre pasajeros desaparecidos
El ferry partió de Georgetown durante la tarde del sábado con destino a Port Kaituma, en la Región Uno de Guyana, una zona donde el transporte marítimo resulta esencial debido a las limitaciones de las conexiones terrestres.
Cerca de las 11:00 p. m., la tripulación emitió una llamada de auxilio después de que la embarcación comenzara a recibir agua. Poco después, el barco perdió estabilidad, volcó y terminó en el fondo del mar.
La operación de búsqueda movilizó a la Guardia Costera, aeronaves, buzos, personal médico, pescadores y embarcaciones privadas. La zona rastreada llegó a superar los 1.000 kilómetros cuadrados. El ferry fue localizado a unas nueve millas de la costa, cerca del punto donde se transmitió la señal de emergencia.
Los testimonios de los sobrevivientes reflejan la rapidez del desastre. Helena Moonsammy relató que permaneció cerca de nueve horas en el agua tras intentar proteger a cuatro de sus nietos, quienes no sobrevivieron.
Alicia Atkinson, de 18 años, contó que sostuvo a su bebé durante unas ocho horas para mantenerlo fuera del agua, aunque perdió a su hija de tres años durante el naufragio.
La tragedia adquirió otra dimensión al descubrirse que el manifiesto inicial registraba 116 pasajeros y 17 tripulantes, para un total de 133 personas. Sin embargo, las autoridades elevaron después la estimación hasta 179 ocupantes, tras comprobar que algunos sobrevivientes no aparecían en el listado oficial.
La diferencia de 46 personas abrió una investigación sobre posibles ventas de boletos fuera del sistema establecido. La falta de un registro fiable impide conocer cuántos viajeros siguen desaparecidos y complica la identificación de las víctimas.
Investigación analiza antigüedad del ferry y actuación de la tripulación
El MV Barima fue construido en 1939 y llevaba más de ocho décadas prestando servicio. El Gobierno guyanés informó que la embarcación había recibido reparaciones consideradas críticas en 2024 y que en marzo de 2026 había anunciado una inversión de 124,5 millones de dólares guyaneses para nuevos trabajos.
Los investigadores deberán establecer si el casco presentaba fallas, si existían problemas de mantenimiento o si la distribución de la carga influyó en la pérdida de estabilidad.
También analizarán las comunicaciones del ferry, los registros de inspección y el tiempo transcurrido entre la detección de la entrada de agua y la llamada de auxilio.
La investigación sumó otro elemento después de que el capitán y otro tripulante dieran positivo en pruebas de marihuana. Ambos quedaron bajo custodia mientras las autoridades determinan si el resultado tuvo alguna relación con su desempeño durante la emergencia.
El primer ministro Mark Phillips advirtió que quienes resulten responsables de negligencia o mala conducta deberán responder ante la justicia. El presidente Irfaan Ali calificó el hecho como una tragedia nacional.
La posible presencia de cubanos mantiene en alerta a familiares y miembros de la diáspora. Guyana ha sido durante años un punto de tránsito para ciudadanos de la isla por razones comerciales, familiares y migratorias. No obstante, hasta que concluya la identificación de fallecidos y sobrevivientes, no existe confirmación oficial de cubanos entre las víctimas.
Para las familias, la prioridad sigue siendo conocer el paradero de sus seres queridos. La cifra de víctimas podría cambiar mientras los equipos continúan la recuperación de cuerpos y reconstruyen la cantidad exacta de personas que viajaban a bordo.