
Ernesto Guevara March, hijo menor de Ernesto “Che” Guevara y hermano de Aleida Guevara, convirtió su afición por las motocicletas en un negocio turístico que ofrece a extranjeros recorridos por Cuba a bordo de Harley-Davidson.
Según las fuentes consultadas por Periódico Cubano, la Poderosa Tours comenzó a operar en 2014 con paquetes de miles de dólares, alojamiento, comidas y guías, una actividad comercial que contrasta con las críticas públicas de su hermana al trabajo privado y adquiere otra dimensión tras la reciente apertura económica impulsada por el Gobierno cubano.
La estructura empresarial ha sido descrita de distintas maneras a lo largo de los años. Reportes publicados cuando comenzó el proyecto identificaron a Ernesto Guevara March como líder y coordinador, mientras señalaron a Mimi Kohen como propietaria de la agencia con sede en Argentina.
Otras publicaciones presentan directamente a Guevara March como fundador o responsable del emprendimiento. Lo confirmado es que el hijo del Che ha estado al frente de los recorridos y que la iniciativa se vinculó desde sus comienzos con la estatal Gaviota Tours.
Un negocio inspirado en el viaje del Che de 1952
El origen del nombre se remonta a 1952, cuando el entonces estudiante de Medicina Ernesto Guevara de la Serna recorrió parte de Sudamérica junto a Alberto Granado. Ambos viajaron inicialmente en una Norton 500 bautizada como “La Poderosa”, experiencia que décadas después inspiró el libro y la película Diarios de motocicleta.
Más de seis décadas después, Guevara March decidió convertir esa historia familiar en una oferta comercial. Abogado de profesión y aficionado desde joven a las Harley-Davidson, lanzó La Poderosa Tours junto a colaboradores vinculados al mundo de las motocicletas. La empresa comenzó a promocionar rutas que mezclaban paisajes cubanos con sitios relacionados con la trayectoria política y militar de su padre.
Los circuitos incluyeron La Habana, Santa Clara, Trinidad, Cienfuegos, Topes de Collantes y Cayo Santa María. Los precios promocionados arrancaban alrededor de los 3.000 dólares por persona viajando en pareja y superaban los 4.200 dólares para determinados viajeros individuales. Algunas modalidades podían alcanzar cifras todavía mayores dependiendo del alojamiento. Los paquetes contemplaban motocicleta, hospedaje, alimentación y guía.
La propuesta distaba de las condiciones austeras asociadas al viaje juvenil del Che. Publicaciones especializadas describieron estancias en hoteles de alta categoría y actividades recreativas, mientras la marca comercial explotaba referencias a la iconografía revolucionaria. El proyecto también fue presentado en la Feria Internacional de Turismo de Cuba y se asoció con Gaviota Tours, empresa estatal del sector turístico.
Aleida Guevara calificó el cuentapropismo de “pequeño cáncer”
El carácter comercial del proyecto de su hermano contrasta con declaraciones formuladas por Aleida Guevara March en octubre de 2020. En una entrevista difundida originalmente por Cubadebate, la médica afirmó que su padre no habría entendido el crecimiento del trabajo por cuenta propia y consideró que ese fenómeno podía convertirse, “a la larga”, en un “pequeño cáncer dentro de nuestra sociedad”.
Aleida vinculó su rechazo a una cuestión ideológica. A su juicio, el problema surgía cuando las personas comenzaban a concentrarse en sus ingresos particulares y en mejorar la economía familiar. Esa visión colocaba el interés individual y la búsqueda de mayores ganancias en tensión con el modelo de conciencia colectiva promovido oficialmente durante décadas.
Dos años después, durante una entrevista con BreakThrough News, volvió sobre el mismo razonamiento. Guevara sostuvo que una persona concentrada en aumentar sus posibilidades económicas podía terminar olvidando que formaba parte de una sociedad diferente y consideró difícil desarrollar “conciencia social” entre quienes trabajan principalmente para sí mismos.
Las declaraciones no son nuevas: corresponden a 2020 y 2022. Sin embargo, han vuelto a circular en redes sociales en 2026 debido al giro económico que atraviesa Cuba y al contraste con negocios privados vinculados a figuras próximas a la historia y a la élite política de la Revolución.
El Gobierno ahora necesita al sector privado que durante años cuestionó
El contexto cambió de forma significativa el 18 de junio de 2026, cuando la Asamblea Nacional aprobó 176 transformaciones económicas y sociales. El paquete amplía el espacio de los negocios privados, contempla nuevas formas de inversión, flexibiliza determinados límites empresariales y abre sectores antes reservados al Estado, en medio de una crisis económica que se prolonga desde hace años.
Las autoridades insisten en que estas reformas no representan un abandono del socialismo. Díaz-Canel y otros dirigentes han presentado el mercado y la propiedad privada como instrumentos necesarios para preservar el sistema.
Esa posición refleja una paradoja: actividades económicas que durante años fueron tratadas con sospecha ideológica ahora son consideradas indispensables para generar producción, atraer capital y sostener una economía debilitada.
El contraste también alcanza a los hijos del Che. Mientras Aleida Guevara ha advertido sobre el peligro de que los ciudadanos piensen en “su bolsillo”, su hermano participa desde hace más de una década en un emprendimiento dirigido precisamente a consumidores extranjeros con capacidad para pagar varios miles de dólares por una experiencia turística privada.
Una contradicción que va más allá de la familia Guevara
La existencia de La Poderosa Tours no demuestra por sí sola una irregularidad ni convierte las opiniones de Aleida Guevara en responsabilidad de su hermano. Ambos pueden sostener posiciones económicas diferentes.
Lo relevante desde el punto de vista público es que el caso ilustra la distancia entre un discurso político que durante décadas cuestionó la acumulación privada y una realidad en la que determinados emprendimientos comerciales han funcionado con vínculos con empresas estatales.
La contradicción se vuelve más visible en 2026. Mientras el Gobierno necesita ampliar el sector privado para intentar reactivar la economía, figuras asociadas al legado revolucionario continúan defendiendo una visión que presenta el enriquecimiento individual como una amenaza ideológica.
En ese escenario, La Poderosa Tours resume una peculiar ironía cubana: la imagen de uno de los símbolos internacionales del marxismo sirve para vender a turistas extranjeros viajes de miles de dólares sobre motocicletas Harley-Davidson, una de las marcas más reconocibles del capitalismo estadounidense.