
Mario Otero, un joven cubano originario de Centro Habana, ha logrado transformarse en millonario en Miami gracias a su éxito con el modelo de negocio de Airbnb. Su viaje desde la pobreza en Cuba hasta la cima empresarial en los Estados Unidos destaca la importancia de la perseverancia, el conocimiento y la capacidad de adaptación a un entorno empresarial radicalmente diferente al de su país natal.
Otero comenzó su vida en una casa colonial en Centro Habana, donde la pobreza era la constante. “La casa filtraba más agua por dentro que por fuera cuando llovía”, recuerda.
Su infancia estuvo marcada por la escasez, pero fue precisamente esta experiencia de privación lo que él considera como su mayor ventaja en su futuro éxito. Aprendió a valorar todo lo que tenía y a aprovechar al máximo cada oportunidad que se le presentaba.
A una edad temprana, comenzó a trabajar en la joyería de su tío, ganando apenas 10 dólares al día. Posteriormente, tras graduarse con una maestría en turismo y hospitalidad en la Universidad de La Habana, Otero se dio cuenta de la falta de oportunidades en el sistema estatal cubano.
Según él, trabajar para el gobierno implicaba recurrir al “robo para sobrevivir”, una práctica común para aquellos que buscaban mantener una vida medianamente digna en la isla.
A pesar de las dificultades, encontró nuevas oportunidades en el sector privado. Trabajó en el restaurante San Cristóbal, donde tuvo la oportunidad de interactuar con figuras como Barack Obama y Beyoncé, quienes visitaron el restaurante durante su paso por Cuba. Fue durante este tiempo que comenzó a invertir en propiedades en La Habana, aprovechando el auge de Airbnb.
Su primer proyecto fue un apartamento que pertenecía a su padre. Otero invirtió todos sus ahorros, unos 3.000 dólares, en renovarlo y decorarlo de manera profesional. El primer huésped pagó 1.000 dólares por una estancia de 10 a 15 noches, lo que marcó el inicio de su éxito en el negocio de alquileres a corto plazo.
Este primer éxito fue suficiente para que Mario confiara plenamente en el modelo de negocio de Airbnb y comenzara a gestionar propiedades para otros propietarios.
En 2020, durante la pandemia de COVID-19, Otero emigró a Miami como ciudadano español. A pesar de haber alcanzado el éxito en Cuba, su llegada a los EEUU no fue fácil.
En un principio, tuvo que trabajar como empleado de almacén y, paradójicamente, limpiar apartamentos de Airbnb. Sin embargo, su mentalidad emprendedora le permitió ver el potencial del mercado inmobiliario.
Junto a su esposa, Otero obtuvo su licencia de bienes raíces en el país, lo que les permitió seguir expandiendo su negocio. A diferencia de Cuba, en donde los recursos y la automatización escaseaban, en EEUU todo parecía mucho más sencillo y eficiente, lo que le permitió gestionar propiedades con mayor facilidad y profesionalismo.
El punto de quiebre para Mario Otero llegó cuando alcanzó su primer millón de dólares en ingresos. Este hito, que él describe como la superación de un “techo mental”, fue el resultado de años de perseverancia y dedicación.
El emprendedor cubano enfatiza que el conocimiento fue la clave de su éxito. A través de cursos, libros y la guía de mentores, logró reducir la curva de aprendizaje y alcanzar sus objetivos de manera más rápida y efectiva.
También subraya que, para él, el conocimiento es lo único que puede hacer a una persona libre. Según sus palabras, “la ignorancia es mucho más cara y puede llevarte a vivir toda tu vida empobrecida por una mentalidad de escasez”.
Actualmente, comparte su experiencia a través de su libro Airbnb de Cero, en el que revela sus estrategias y lecciones aprendidas para ayudar a otros a alcanzar el éxito en el negocio de los alquileres a corto plazo.
Otero expresa su deseo de ser recordado como alguien que dedicó su vida a ayudar a otros a crecer, mostrando que, independientemente de las circunstancias de nacimiento, el éxito está al alcance de quien esté dispuesto a aprender y a luchar por sus sueños.


Muy emotiva su historia. Cuando uno tiene metas en su mente y ha pasado por momentos de pobreza, eso nos da ànimo para esforzarnos y demostrar que la fe y la perseverancia son importantes para ser mejores y demostrar que ser pobre no es pecado nos enseña a valorar la vida y lo que tenemos. Y si perseveramos ahì està demostrado que se puede alcanzar las metas y sueños. Un abrazo y bendiciones soy la 9na. de 11 hermanos y todos logramos ser buenos profesionales a pesar de la pobreza, pero el amor y el sacrifico de nuestros padres nos llevaron a ser educados y profesionales. Alabado y la gloria a Jesùs. 🤗🥰🙏🤲🏽
Comenzó a trabajar en la joyería de su tío, ganando apenas 10 dólares al día?? Será 10 dólares al mes. Que 300 dólares al mes eran, y es, ser rico en Cuba.
Excelente entrevista con nuestro amado mentor Yoel Sardiñas. 🙏🏻 Gracias por tanto aporte.