
El cineasta cubano Enrique Álvarez Martínez, conocido como Kiki Álvarez, denunció que el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) puso fin a su relación laboral sin previo aviso y alegando una “renuncia voluntaria” que él asegura no haber presentado.
La medida, adoptada el 1 de agosto de 2025, también afectó al realizador Esteban Insausti y se dio a conocer recientemente luego de que Álvarez acudiera a la oficina de Recursos Humanos del ICAIC para reclamar el impago de sus honorarios y se le informara que su contrato había sido cancelado.
En una publicación en su cuenta de Facebook, Álvarez calificó la decisión como una ruptura definitiva con el ICAIC y con la estructura oficial del cine cubano. “Hoy ha quedado sellada mi relación laboral e institucional con el ICAIC y el cine cubano”, escribió.
Según relató, en su expediente aparece un documento que lo da de baja “por decisión propia”, sin que exista constancia de su firma. El realizador considera que se trata de una represalia por sus posturas críticas hacia la censura institucional, su participación en la Asamblea de Cineastas Cubanos, su rechazo a recibir una medalla conmemorativa del ICAIC y sus denuncias sobre irregularidades en el Fondo de Fomento.
Tanto Álvarez como Insausti habían respaldado públicamente a las académicas Alina Bárbara López Hernández y Jenny Pantoja Torres, ambas víctimas de acoso político. Ese gesto, junto a sus críticas a la política cultural oficial, los situó en el punto de mira de las autoridades del sector.
“No hay duda de que esta medida responde a un patrón de exclusión hacia quienes piensan diferente”, afirmó Álvarez, quien también denunció que la institución violó el artículo 51 del Código de Trabajo de Cuba, que obliga a notificar con 15 días de antelación la terminación de un contrato.
El cineasta, autor de películas como La Ola (1995), Jirafas (2014) y Venecia (2016), sostuvo que el ICAIC ha dejado de representar a los creadores y que el sistema cultural opera con un carácter punitivo hacia la independencia artística.
Recordó que recientemente rechazó una invitación del Instituto a participar en un “debate de ideas”, al considerar que esos espacios “no generan cambios reales”. En su mensaje añadió: “Un cineasta tiene dos caminos: colaborar con el poder o resistirlo. Yo elegí resistir”.
Las reacciones no se hicieron esperar. El actor Luis Alberto García expresó en redes sociales que “ni Kiki ni Esteban merecen esta afrenta”. La realizadora Rosa María Rodríguez lamentó la decisión, destacando que Álvarez es “uno de los cineastas más coherentes y valientes de su generación” y denunció que “este es otro acto de exclusión por pensar distinto”.
Otros artistas coincidieron en que la censura institucional provoca el éxodo de jóvenes creadores y empobrece la vida cultural del país. Esteban Insausti, autor de títulos como Larga distancia (2010) y Club de Jazz (2018), no ha hecho declaraciones públicas, aunque su nombre figura junto al de Álvarez en la orden de despido.
El caso refuerza la percepción de que el ICAIC continúa utilizando mecanismos administrativos para castigar la disidencia artística. En su despedida, Álvarez afirmó que, pese a su salida, seguirá creando fuera de los marcos institucionales. “La mayor parte de mi cine la hice sin ustedes, y eso nadie lo puede cambiar”, concluyó.