
Agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) detuvieron a Eduardo Fundora Setién, un cubano de 59 años con antecedentes penales, en Nueva Orleans, Luisiana.
Esta captura se enmarca dentro de la campaña “Lo peor de lo peor”, implementada por la agencia para identificar y arrestar a extranjeros considerados altamente peligrosos debido a sus antecedentes criminales.
Según el comunicado oficial de ICE, Fundora Setién tiene antecedentes de agresión doméstica de segundo y tercer grado. Existe una alta probabilidad de que sea deportado en próximos días, pero podría no ser aceptado de regreso a la Isla a causa de sus antecedentes penales.

De llegar a suceder lo mencionado, el antillano terminará en un “tercer país”. Actualmente, la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene acuerdos con países africanos para recibir a migrantes que no son aceptados en sus naciones de origen.
La detención del referido sujeto es parte de una serie de arrestos a ciudadanos de origen cubanos por tener un historial criminal en territorio estadounidense. Esta semana pusieron bajo custodia a Pablo Enrique Sosa Elizalde, quien cuenta con antecedentes penales en el estado de Virginia.
Según un reporte de la agencia en la red social X, este hombre cumplió una sentencia de 12 meses de prisión por dos cargos de hurto en el condado de Loudoun. Además, no tiene documentos que evidencien una estancia regular en territorio estadounidense.
A principios de este mes, ICE arrestó para su deportación a un antillano identificado como Joaquín Palacios Juncal, quien tiene un grave historial criminal. Este sujeto ha recibido condenas en EEUU por abuso infantil agravado, posesión de cocaína, tenencia de sustancias controladas, agresión con arma mortal, violencia doméstica y acoso.
El pasado 4 de agosto, los agentes migratorios arrestaron en Nueva Orleans a Robert Santiesteban, otro cubano con amplio historial criminal, donde destacan cargos por tráfico de drogas, posesión ilegal de armas y robo de servicios.
ICE ha reiterado en sus comunicados oficiales que no tolerará la presencia de inmigrantes ilegales con antecedentes criminales y empleará todas las herramientas legales a su disposición para deportarlos del territorio estadounidense.
Según el último informe público del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), de los 185.000 deportados desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, solo el 0.3% corresponde a cubanos, siendo la mayoría de los deportados mexicanos y centroamericanos.
El vuelo más reciente de deportación hacia Cuba trasladó a 118 personas al Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. En este trayecto, fueron devueltos 96 hombres y 22 mujeres.

