
El cubano Lorenzo Menéndez González, de 68 años, fue arrestado el pasado 19 de septiembre por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) desplegados en San Antonio, Texas.
La captura de este antillano es por motivo de sus graves antecedentes penales en territorio estadounidense. Ahora, se encuentra bajo proceso de deportación y además es parte del listado “lo Peor de lo Peor”.
Esta categoría fue creada por la actual administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para señalar a extranjeros sentenciados a causa de sus antecedentes penales graves en este país.
Menéndez González llegó a cumplir una sentencia de 25 años de prisión, tras ser declarado culpable de un homicidio en Austin, Texas. Probablemente, terminara movilizado a un “tercer país”, ya que el gobierno cubano no acepta de vuelta a personas vinculadas a crímenes graves en EEUU.
Otros casos de migrantes cubanos arrestados por ICE
Apenas unos días antes, el 12 de septiembre, Orlando Sánchez Sarría, de 63 años y también de origen cubano, fue detenido en Filadelfia. Según las autoridades migratorias, este hombre cumplió condena de 32 años de prisión tras ser hallado culpable en Cumberland, Pensilvania, de conspiración para distribuir cocaína, posesión ilegal de arma de fuego y uso de armas durante un delito de narcotráfico.
Además, el 17 de septiembre, ICE reportó la detención de Ricardo Robinson Anglada, de 59 años, catalogado también como delincuente extranjero violento en Detroit. Su historial es extenso: fue condenado a 10 años de prisión por intento de causar graves daños corporales mediante estrangulamiento y a 15 años por interferencia con comunicaciones electrónicas.
Además, sumó condenas menores que incluyen un año por conducir bajo influencia de alcohol (DUI), nueve meses por incendio provocado, 90 días por posesión de cocaína, 30 días por violencia doméstica y tiempo cumplido por hurto menor.
Países africanos como Sudán del Sur, Esuatini y Uganda han aceptado recibir a algunos deportados por EEUU. Uganda, por ejemplo, ha condicionado su participación a no recibir a extranjeros con vínculos criminales y a priorizar la reubicación de aquellos de origen africano.
El último vuelo de deportación hacia la Isla trasladó a 118 personas, de las cuales 96 eran hombres y 22 mujeres. Las autoridades cubanas indicaron que tres de los recién llegados fueron trasladados directamente a organismos de investigación penal debido a su presunta vinculación con delitos cometidos antes de abandonar el país.