
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) realizó 50.925 arrestos durante agosto de 2026, la cifra mensual más alta registrada hasta ahora y el tercer récord consecutivo de la agencia, según una investigación publicada por The Guardian.
La operación migratoria estadounidense modificó su estrategia tras las críticas generadas por las redadas masivas de 2025 y ahora prioriza acciones menos visibles, pero con mayor alcance.
El cambio comenzó después de la presión política provocada por los operativos del año anterior, cuando agentes federales realizaron despliegues con vehículos blindados en zonas residenciales y patrullajes en espacios públicos. Tras las críticas, el presidente Donald Trump reconoció en febrero la necesidad de ajustar el enfoque. “Aprendí que quizás podíamos usar un toque un poco más suave”, afirmó.
ICE reduce la exposición pública mientras amplía las detenciones
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, prometió durante su proceso de confirmación ante el Senado disminuir la presencia mediática de las operaciones migratorias. “Mi objetivo en seis meses es que no seamos la noticia principal todos los días”, declaró.
Meses después, las autoridades migratorias mantienen un ritmo elevado de arrestos mediante operativos que ocurren en situaciones cotidianas. Las detenciones pueden producirse cuando una persona sale de su vivienda, espera transporte escolar, carga combustible o se dirige al trabajo.
Un cubano residente en Miami fue detenido frente a su casa mientras realizaba actividades diarias. En otro caso citado por The Guardian, un padre ecuatoriano fue arrestado en Danbury, Connecticut, después de despedir a su hijo de seis años en una parada de autobús.
“Las detenciones ocurren en un instante: hablamos de unos 90 segundos desde que ICE aparece hasta que la persona es trasladada en un vehículo”, explicó Willis, abogado de inmigración citado por el medio británico.
Acuerdos con policías locales aumentan el alcance de ICE
Una de las herramientas utilizadas para ampliar la capacidad operativa son los acuerdos 287(g), que permiten a departamentos policiales estatales y locales colaborar con ICE en funciones migratorias. Hasta el 15 de septiembre, la agencia había firmado más de 2.500 convenios de este tipo.
En julio, las fuerzas locales y estatales participaron en el 13% de los arrestos relacionados con ICE, frente a menos del 5% registrado un año antes. Willis señaló que este modelo permite extender la presencia migratoria más allá de los agentes federales.
“La administración logra esencialmente ocultar una fuerza de ICE multiplicada no solo en autos sin identificación y detrás de máscaras, sino también dentro de los cuerpos policiales locales a través del programa 287(g). Lo llamo la invisibilización del control migratorio”, afirmó.
El Departamento de Seguridad Nacional también incrementó sus recursos. La plantilla superó los 22.000 agentes y empleados, mientras el Congreso aprobó 75.000 millones de dólares destinados a reforzar las operaciones.
Cubanos con órdenes finales de deportación quedan bajo presión
Aunque las detenciones aumentaron de forma considerable, las deportaciones efectivas no crecieron al mismo ritmo. Las expulsiones se mantienen alrededor de 1.200 personas diarias, pese a que en agosto hubo más arrestos que meses anteriores. Entre los obstáculos figuran problemas logísticos, falta de vuelos disponibles y restricciones impuestas por algunos países receptores.
El perfil de los detenidos también cambió. En julio, menos de una cuarta parte tenía antecedentes penales, mientras que en diciembre de 2024 esa proporción alcanzaba casi el 60%.
La abogada Kate Lincoln-Goldfinch denunció el caso de Brian José Morales García, nacido en Denver, quien fue deportado a México pese a sostener que era ciudadano estadounidense. “Estamos viendo mucho perfil racial”, declaró.
La comunidad cubana se encuentra entre los grupos afectados por este endurecimiento migratorio. Según los datos citados por The Guardian, las detenciones de cubanos aumentaron 463% entre finales de 2024 e inicios de 2026, mientras más de 42.000 ciudadanos cubanos tienen órdenes finales de deportación pendientes en Estados Unidos.
La violencia durante algunos operativos también generó cuestionamientos. El 20 de septiembre, un agente de ICE disparó contra el venezolano Wilber Rafael Garcés Pérez en Austin mientras trabajaba como repartidor. Cuatro días después, un ciudadano guatemalteco murió en un accidente de tránsito en Grand Rapids, Michigan, mientras escapaba de agentes federales.