
Infantes de marina del ejército de Estados Unidos están realizando ejercicios con fusiles a bordo de uno de los buques enviados al Caribe y posicionados estratégicamente frente a las costas venezolanas, con el fin de combatir al narcotráfico en la región.
En las imágenes publicadas por el Servicio Audiovisual del Departamento de Defensa, se observan a dos marines apuntando con rifles en la cubierta del USS Iwo Jima, un buque de ataque anfibio diseñado para transportar helicópteros, aviones de vigilancia costera, lanchas y vehículos de asalto.
Las fotografías también documentan a los militares operando aeronaves, revisando la maquinaria de los buques y llevando a cabo simulaciones de diversas maniobras, informó Telemundo 51.
Este despliegue es parte de una operación de más de 4.000 militares, que incluye a unos 2.000 marines, además de aviones, barcos y lanzamisiles, enviados por la administración de Donald Trump para patrullar las aguas cercanas a Venezuela y el Caribe.
Los buques desplegados incluyen los transportes anfibios USS San Antonio y USS Fort Lauderdale, así como los destructores USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, según reporta Military.com.
A través de un comunicado, la Misión Permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas denunció esta movilización, calificándola como una “escalada de acciones hostiles y amenazas” por parte de EEUU. La delegación venezolana aseguró que el despliegue de buques de guerra representa una “grave amenaza a la paz y la seguridad regionales”.
En un intento por contrarrestar la amenaza, el gobierno venezolano, encabezado por Nicolás Maduro, también ha anunciado su propio despliegue militar en sus aguas territoriales.
Vladimir Padrino, ministro de Defensa de Venezuela, reveló que se movilizarán buques de mayor porte y drones para realizar patrullajes en el Lago de Maracaibo, el Golfo de Venezuela y diversos ríos del país.
A través de un video publicado en Instagram, Padrino detalló que la misión incluirá la Infantería de Marina y misiones de vigilancia para “proteger las aguas venezolanas” y combatir las actividades de narcotraficantes en la región.
En el marco de estas movilizaciones militares existen dos situaciones que generan preocupación a Nicolás Maduro. El ofrecimiento de una recompensa de 50 millones de dólares por información para su captura y las declaraciones que sugieren una extracción par ser juzgado en EEUU por sus vínculos con el tráfico de drogas.
Washington identifica al mandatario sudamericano como presunto líder del Cartel de los Soles, una red de narcotraficantes que ha logrado movilizar toneladas de cocaína a territorio estadounidense.
La mencionada recompensa es porque es considerado sospechoso de los cargos de narcoterrorismo y conspiración para la importación de cocaína, además de facilitar el uso de armas y dispositivos destructivos en apoyo al narcotráfico.
Hace unos días, la fiscal general, Pam Bondi, declaró en una entrevista que Maduro debe ser presentado ante la justicia estadounidense. “Venezuela no está bajo una presidencia legítima. Maduro es un narco-terrorista y debe ser extraído a EEUU para enfrentar a la justicia. A pesar de que nuestro país ha confiscado 700 millones de dólares en activos relacionados con Maduro, su reinado de terror continúa”, expresó la funcionaria.