
La economía de Estados Unidos enfrenta un nuevo riesgo inflacionario tras la entrada en vigor de los aranceles anunciados por la administración de Donald Trump este 24 de julio, que se suman a un paquete de sanciones del 50% a varios productos de Canadá.
A las presiones derivadas del encarecimiento del petróleo por las tensiones en Oriente Medio se suma ahora una nueva ronda de gravámenes sobre importaciones de más de 60 países.
Economistas advierten que esta combinación podría traducirse en mayores costos para las empresas y los consumidores en el país norteamericano durante los próximos meses, informó The New York Times.
Los nuevos aranceles, que comenzaron a aplicarse este viernes, establecen tasas del 10% y del 12,5% sobre productos importados de países como Canadá, México, miembros de la Unión Europea y otras economías de Asia y América Latina.
La Casa Blanca sostiene que la medida busca combatir prácticas comerciales desleales relacionadas con el trabajo forzado y proteger la industria estadounidense.
Sin embargo, especialistas consideran que el impacto podría sentirse principalmente en los precios al consumidor, algo que ocurrió en 2025, cuando la población radicada en EEUU padeció el incremento de los precios hasta en un 15% debido a los aranceles.
Como los aranceles son pagados por las empresas importadoras, estas suelen trasladar el aumento de costos a los productos que venden, lo que podría encarecer desde alimentos y electrodomésticos hasta bienes de uso cotidiano.
La nueva política comercial representa otro paso en la estrategia proteccionista impulsada por Trump desde el inicio de su segundo mandato.
75% of voters say inflation has caused them financial hardship and 65% disapprove of Trump’s handling of the economy — tough numbers for a president who ran almost entirely on bringing prices down. pic.twitter.com/4R6IJSYohE
— Free Citizens (@free_citizens1) July 24, 2026
Después de que tribunales federales limitaran parte de los aranceles impuestos bajo poderes de emergencia, la administración recurrió ahora a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para mantener su programa de gravámenes.
Además, el presidente anunció esta semana un arancel del 50% para diversos productos procedentes de Canadá y advirtió que podrían imponerse nuevas medidas contra la Unión Europea y otros socios comerciales antes de finalizar el año.
El endurecimiento de la política arancelaria coincide con un momento de incertidumbre para la economía estadounidense. Aunque el mercado laboral continúa mostrando fortaleza y distintos analistas proyectan un crecimiento cercano al 2,3% para este año, la inflación permanece por encima del objetivo de la Reserva Federal.
En junio, los precios al consumidor se ubicaban un 3,5% por encima de los registrados un año antes, muy lejos de la meta oficial del 2%.
A esa situación se suma el aumento del precio internacional del petróleo, impulsado por los ataques de Estados Unidos a Irán cuando ya se había firmado un acuerdo.
Diversas consultoras financieras estiman que, si el barril alcanza los 100 dólares y permanece en ese nivel durante un periodo prolongado, el incremento del costo de la energía podría extenderse al transporte, la producción industrial y la distribución de mercancías, alimentando nuevas presiones inflacionarias.
Goldman Sachs advirtió que ese escenario afectaría no solo a los combustibles, sino también a otros sectores de la economía. Moody’s Ratings coincidió en que la volatilidad de los mercados energéticos podría mantenerse durante el resto del año, dificultando una reducción sostenida de la inflación.
Los nuevos aranceles también podrían tener un impacto directo sobre los hogares estadounidenses. Un análisis preliminar del Laboratorio de Presupuesto de la Universidad de Yale estima que el conjunto de las medidas comerciales impulsadas por la administración Trump elevaría el costo promedio para las familias en alrededor de 1.100 dólares al año, aproximadamente el doble de lo que supondría mantener el esquema arancelario anterior.
La combinación de mayores impuestos a las importaciones, energía más cara e incertidumbre internacional añade presión sobre la Reserva Federal, que deberá decidir en los próximos días si mantiene las tasas de interés sin cambios o adopta nuevas medidas para contener la inflación.
Mientras la Casa Blanca defiende los aranceles como una herramienta para fortalecer la producción nacional, economistas advierten que la acumulación de estas decisiones podría dificultar el control de los precios y aumentar el costo de vida para millones de consumidores estadounidenses, en un país que depende casi por completo de sus importaciones.
🇺🇸😅 Controversia en EE.UU.: las rebajas anunciadas por Trump se aplican solo a productos baratos
El aumento de la inflación ha llevado a que el 30 % de los estadounidenses admita haber cometido hurtos este año.
Nicolás Sánchez O’Donovan nos amplía. pic.twitter.com/Woe56sxHXr
— RT en Español (@ActualidadRT) July 23, 2026