
La cubana Karen Hernández, radicada en Estados Unidos, cuestionó el uso del saludo “Asere, qué bolá” al considerarlo vulgar y poco representativo de la identidad nacional, lo que abrió un intenso debate en redes sociales sobre lenguaje, clase social e historia cultural.
Hernández explicó que, a su juicio, la expresión refleja la pérdida de educación, que atribuye al sistema político cubano, y afirmó que “hay que limpiar la sociedad cubana”, una frase que generó numerosas reacciones.
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La influencer ya anteriormente ha lanzado comentarios similares. En entrevista para el pódcast de la actriz cubana Judith González, Hernández expresó que “la comunidad cubana debe volver a lo que era antes”. Destacó que las mujeres cubanas eran “finas y elegantes”, pero todo eso “nos lo quitó el comunismo”.
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Su crítica llega en un momento en que distintos sectores de la diáspora discuten cómo se proyecta la cubanía fuera del país. Para algunos, sus palabras revelan un choque entre visiones de la identidad: una que intenta distanciarse del habla popular y otra que reivindica expresiones con raíces profundas en la historia afrocubana.

La palabra “asere” proviene del lenguaje ritual abakuá, heredado de los grupos carabalíes que llegaron a Cuba durante el período colonial y asentaron sus prácticas religiosas en La Habana y Matanzas. En ese marco ceremonial, el término funciona como un saludo fraternal que puede traducirse como “te saludo” o “hermano”.
Con el paso del tiempo, varios vocablos de esa tradición religiosa salieron de su contexto cerrado y circularon en los barrios urbanos, donde jóvenes y trabajadores los incorporaron al habla cotidiana.
A finales del siglo XX, especialmente durante la década de 1990, “asere” se volvió un signo de identidad popular, desligado de los prejuicios que antes lo rodeaban y adoptado por cubanos de distintos entornos sociales, dentro y fuera de la isla.
Para muchos cubanos emigrados, escucharla en otro país funciona como un reconocimiento inmediato. “Es como si se abriera el cielo y entrara un rayo de sol desde Cuba”, señala una publicación citada por internautas que participaron en la discusión.
Las reacciones a la postura de Hernández revelan un desacuerdo profundo. Un usuario identificado como @pajarito.viajero argumentó que la educación no determina el uso del término y destacó su valor identitario. También cuestionó que la propia Hernández criticara el comunismo mientras empleaba categorías que, según él, provienen del discurso oficial.
El debate expone tensiones actuales sobre pertenencia, lenguaje y representación. Para buena parte de la diáspora, defender “asere, qué bolá” significa afirmar una memoria compartida y una forma de reconocerse, incluso lejos de la isla.


NO ES VULGAR MES SUPERVULGAR, ESE ES LEXCO DE LAS PERSONAS DEL BAJO MUNDO EN CUBA, QUE POR SUPUESTO SON LA MAYORIA EN ESTOS MOMENTOS