
La justicia argentina investiga a profundidad a un influencer de la salud cubano que ofrecía una falsa cura para el cáncer. Con casi 340 mil seguidores en Instagram y un canal de YouTube, Ernesto Prieto Gratacós promocionaba lo que llamaba terapias revolucionarias contra esa enfermedad en un consultorio de Buenos Aires.
El problema es que nunca tuvo título médico. El propio Prieto Gratacós se presentaba como escritor y autodidacta, y operaba desde un local en la calle Paraná, registrado oficialmente como consultorio odontológico. Ese espacio funcionaba en la práctica como una pseudoclínica oncológica bajo el nombre Centro de Terapia Metabólica.
Dos pacientes fallecieron
A mediados de 2019, dos mujeres diagnosticadas con cáncer de páncreas y de colon acudieron al centro de Prieto Gratacós buscando alternativas. Ambas murieron meses después, en enero y mayo de 2020.
Los familiares de las víctimas interpusieron una querella penal que activó la investigación. El Cuerpo Médico Forense, no obstante, no logró establecer una relación causal directa entre las terapias recibidas y los fallecimientos.
Un juez procesó inicialmente al influencer cubano el 24 de febrero de 2026. Martín Yadarola, el magistrado a cargo, impuso un embargo de 20 millones de pesos a cada uno de los tres imputados: Prieto Gratacós, María Victoria Rodríguez Amador y Roberto Álvarez.
Yadarola señaló que el influencer cubano y Amador habían realizado “falsas promesas de recuperación o de garantizar una mayor expectativa de vida”.
Tribunal revoca el procesamiento y exige más pruebas
La Sala V de la Cámara Criminal y Correccional de Buenos Aires tomó una decisión que sorprendió a muchos. Los jueces Rodolfo Pociello Argerich y Hernán López revocaron el procesamiento y dictaron falta de mérito para los tres acusados.
El argumento central fue la debilidad del peritaje científico presentado. Los magistrados indicaron que “no se ha logrado determinar si el tratamiento que se brindaba en el Centro de Terapia Metabólica cuenta con algún tipo de aval científico ni qué tan involucrado estaba cada uno de los imputados en las funciones de captación de clientes y facilitación de información”.
Los jueces también cuestionaron el alcance del trabajo pericial. Según explicaron, los profesionales “se limitaron a informar que, luego de una extensa búsqueda, no habían encontrado sustento científico”, lo cual no resultó suficiente para sostener la acusación.
Las sustancias decomisadas durante un allanamiento en julio de 2020 fueron evaluadas por la ANMAT. Los resultados las describieron como productos sin valor médico alguno, pero ese dato tampoco alcanzó para mantener el procesamiento sin una pericia más completa.
El caso de Prieto Gratacós no termina aquí
El tribunal dejó claro que la causa sigue abierta. Ordenó ampliar la investigación, profundizar el análisis científico y convocar a nuevos testigos, incluyendo pacientes y familiares que puedan declarar sobre lo que les aseguraban en el centro respecto a las terapias.
Un dato revelador cierra este capítulo: aunque el centro cerró en 2020 y el procesamiento llegó en febrero de 2026, Prieto Gratacós continuó subiendo contenido a YouTube hasta enero de ese mismo año. La capacidad del influencer cubano para seguir operando en redes expone las limitaciones que enfrentan las autoridades frente a este tipo de actividad digital.