
Un nuevo caso de necesidad ha despertado la indignación de los usuarios cubanos en redes, luego de que el cuerpo de una mujer tuviera que ser trasladado en una carreta tirada por animales ante la aguda falta de combustible que enfrenta el país.
Una mujer fallecida en la comunidad rural de Cayo Cedro, en el municipio de Cacocum, provincia de Holguín, fue trasladada al cementerio en una yunta de bueyes debido a que los servicios fúnebres no disponían de combustible para movilizar un carro funerario.
El hecho, ocurrido este sábado, dejó ver una vez más las dificultades que enfrenta la población cubana para acceder incluso a servicios básicos en medio de la prolongada crisis energética que atraviesa la isla.
La situación fue denunciada por el vecino Nelson Alejandro Salazar a través de Facebook, después de encontrarse con el cortejo fúnebre al regresar a su comunidad.
Posteriormente, la activista Irma Lidia Broek difundió el caso en redes sociales bajo el título “Testimonio real: la triste realidad de Cayo Cedro, Cacocum”, publicación que generó numerosas reacciones entre los usuarios.
“Dejar ir a un ser querido ya es doloroso; tener que hacerlo en estas condiciones es inhumano”, escribió Broek. En el mismo mensaje también cuestionó: “¿Dónde quedaron los valores y los principios?”.
El caso no es aislado. En los últimos meses se han multiplicado las imágenes de cortejos fúnebres improvisados en distintas provincias del país.
Apenas unos días antes se hizo viral un video en el que un ataúd era transportado sobre una carreta remolcada por un triciclo, mientras que en Bayamo se han utilizado carromatos tirados por caballos para suplir la falta de vehículos funerarios.
En Santiago de Cuba incluso llegaron a emplearse camiones de carga para trasladar fallecidos por la falta de transporte especializado.
Las dificultades también se reflejan en la disponibilidad de estos servicios. En Ciego de Ávila, por ejemplo, solo una parte de la flota de carros fúnebres permanecía operativa, mientras que en Camagüey se reportó que apenas un vehículo prestaba servicio para toda la ciudad.
En Holguín, además de los prolongados apagones, familias han denunciado la escasez de materiales para fabricar ataúdes, situación que ha obligado a improvisar féretros con materiales alternativos.
La crisis de combustible en Cuba tiene paralizada a la Isla, no solo en el transporte funerario. La escasez también ha reducido la circulación del transporte público, obligando a los cubanos a programar y justificar sus viajes entre provincias.
También ha limitado la disponibilidad de ambulancias y ha provocado largas filas en las pocas estaciones de servicio que reciben combustible. En varias provincias, la falta de diésel también ha dificultado el traslado de pacientes, alimentos y mercancías esenciales.
Ante la ausencia de combustible, los animales de tiro han vuelto a convertirse en una alternativa para distintas actividades cotidianas, pero incluso el gobierno los ha usado como alternativa en la distribución de productos y ayuda humanitaria.
Uno de los casos más inverosímiles se dio en el marco de una presunta amenaza latente de intervención por parte de Estados Unidos, donde mientras el gobierno afirma ser “soberano” y poderoso militarmente, usa animales de carga para trasladar sus cañones antiguos.
Caballos y bueyes también son utilizados para mover personas, transportar cargas e incluso realizar cortejos fúnebres en comunidades donde los vehículos permanecen inmovilizados por falta de gasolina.
Mientras estas escenas se repiten en diferentes regiones del país, recientemente trascendió que dirigentes del régimen utilizaron aeronaves ejecutivas para asistir al funeral del comandante Ramiro Valdés, según una investigación periodística basada en registros de vuelos.
El contraste ha generado indignación por el derroche de recursos y dinero que significa esto mientras las propias autoridades atribuyen la falta de combustible a la imposibilidad de mantener servicios esenciales para la población.
Hasta ahora, una de las principales medidas anunciadas por el Gobierno ha sido incorporar algunos vehículos funerarios eléctricos en La Habana, una solución que beneficia principalmente a la capital.
Sin embargo, comunidades rurales como Cayo Cedro continúan enfrentando la falta de transporte para despedir a sus familiares, mientras la crisis energética sigue afectando la vida diaria de millones de cubanos.