
Una escena difundida en redes sociales ha vuelto a colocar bajo escrutinio la precariedad de los servicios funerarios en Cuba. Las imágenes muestran a una persona trasladando una caja de muerto sobre una carretilla, en un hecho que, según publicaciones digitales, ocurrió recientemente en el municipio de Mayarí, provincia de Holguín.
El material gráfico expone un ataúd de confección artesanal, envuelto en sábanas, arrastrado por las calles sin ningún tipo de transporte fúnebre especializado. La secuencia ha generado reacciones entre usuarios dentro y fuera de la Isla por las condiciones en que fue movilizado el fallecido.
De acuerdo con los reportes en redes, la escena se habría producido en medio de las limitaciones de combustible que atraviesa el país, una situación que impacta servicios básicos y el transporte estatal. La falta de recursos vuelve a reflejarse en uno de los momentos más sensibles para las familias cubanas: el sepelio de sus seres queridos.
Las imágenes han cobrado mayor visibilidad en un contexto marcado por nuevas tensiones energéticas. La crisis petrolera se ha agudizado luego de que Estados Unidos anunciara medidas de presión adicionales relacionadas con el suministro de crudo hacia la Isla.
Sin embargo, la precariedad en los servicios funerarios no es un fenómeno reciente. Residentes y publicaciones independientes llevan años denunciando la escasez de carros fúnebres, el deterioro de los ataúdes y las dificultades logísticas para trasladar cuerpos hacia cementerios.
La reiteración de episodios similares refleja que se trata de un problema estructural. Las soluciones improvisadas han pasado a formar parte del paisaje cotidiano en distintas localidades del país.
Durante años, el discurso oficial ha atribuido las carencias al embargo estadounidense. No obstante, incluso en etapas donde Cuba recibió apoyo energético de aliados como Venezuela, México y otros países, las dificultades en el sector funerario persistían.
Ese contraste ha sido señalado por usuarios que comparan el respaldo petrolero previo con la continuidad de servicios deficientes. La falta de transporte mortuorio y las condiciones de los féretros ya eran motivo de quejas antes del actual escenario de sanciones reforzadas.
En la actualidad, las autoridades vuelven a señalar las nuevas medidas adoptadas bajo la administración de Donald Trump como factor determinante del agravamiento logístico. El combustible se ha convertido en eje central de las justificaciones oficiales.
Mientras tanto, las imágenes de Mayarí reavivan el debate sobre la capacidad estatal para garantizar servicios básicos. La escena de la carretilla, el ataúd improvisado y la ausencia de un carro fúnebre resumen, para muchos, el nivel de deterioro acumulado.
Al menos el que va envuelto en la sábana no turbe que fumarse más la miseria y humillaciones de los esbirros
El problema no es con los muertos es en relidad con los que se creen vivos. ¿Existe realmente algún cubano vivo que no sea de la cúpula?. Parece que olvidamos la diferencia entre vivir y existir.