
Una declaración del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, y los intensos rumores sobre la muerte de Raúl Castro se combinan en este momento para plantear uno de los posibles escenarios tras un eventual anuncio oficial del fallecimiento del expresidente cubano: una incursión estadounidense en medio del luto por Castro.
Durante una visita oficial a Panamá, ocurrida el mes pasado, Hegseth fue cuestionado por la prensa sobre la posibilidad de una intervención militar en Cuba. “Como ya he dicho antes, y creo que han visto lo ocurrido en otros casos, todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las militares”, respondió el funcionario.
Si algo ha caracterizado a la administración de Donald Trump es la disposición de llevar adelante algunas de las ideas o planes anunciados públicamente por sus principales figuras.
Desde decisiones simbólicas, como cambios de nombres geográficos, hasta acciones de política exterior de mayor alcance, Washington ha demostrado que muchas de sus advertencias terminan convirtiéndose en medidas concretas.
Bajo esa lógica, una intervención militar en Cuba podría mantenerse como una posibilidad dentro de cualquier escenario futuro, especialmente si ocurriera un cambio abrupto en la estructura de poder de la Isla. Uno de esos momentos podría ser el anuncio oficial de la muerte de Raúl Castro por parte del presidente designado Miguel Díaz-Canel.
Ese instante podría convertirse, para algunos sectores en Washington, en una oportunidad estratégica para actuar antes de que el régimen logre organizar los actos oficiales de despedida y el funeral de Estado que probablemente ya estaría preparado, siguiendo el precedente establecido tras la muerte de Fidel Castro.
Aunque una de las principales motivaciones que algunos analistas atribuyen a una posible operación estadounidense sería la captura de Raúl Castro para enfrentar la justicia de EEUU por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, Washington tendría otros argumentos si el general falleciera antes de una eventual acción.
El caso de Hermanos al Rescate involucra a otros presuntos responsables que permanecen en la Isla. Además, durante décadas, el Gobierno cubano ha sido señalado por EEUU como una amenaza de seguridad nacional, debido a sus vínculos con actores internacionales considerados adversarios de Washington y organizaciones incluidas en listas de terrorismo.
Si se toma como referencia el supuesto “borrador de funeral” divulgado recientemente por el youtuber Alain Paparazzi Cubano, el escenario podría cambiar completamente. En lugar de que Miguel Díaz-Canel se concentre en contactar a los pocos gobiernos aliados que aún respaldan a La Habana para invitarlos a las ceremonias fúnebres, hablaría con ellos para solicitar un asilo de urgencia.
En un escenario extremo, el recorrido del cortejo fúnebre por distintos puntos de Cuba podría verse interrumpido por un despliegue militar estadounidense destinado a asegurar posiciones estratégicas y controlar instalaciones claves en el territorio nacional.
La concentración masiva de ciudadanos en la Plaza de la Revolución para rendir homenaje a las cenizas del general podría transformarse en un momento de celebración para sectores opositores, o convertirse en el desenlace que muchos esperaron durante las protestas populares del 11 de julio de 2021.
De ocurrir algo similar, Raúl Castro pasaría a integrar la lista de gobernantes autoritarios que no tuvieron un funeral de Estado tradicional antes de su desaparición definitiva, como Nicolae Ceaușescu en Rumania, Idi Amin en Uganda, Muammar Gaddafi en Libia, Pol Pot en Camboya y Saddam Hussein en Irak.
Este escenario no contempla necesariamente que las Fuerzas Armadas Revolucionarias ni los sectores civiles aún leales al régimen puedan formar un frente militar capaz de enfrentar a EEUU. La diferencia tecnológica y operativa entre ambos ejércitos sería un factor determinante.
Además, si los principales dirigentes del sistema cubano optaran por abandonar la Isla junto con los restos de Raúl Castro o buscar refugio en el extranjero, una parte importante de las estructuras militares y administrativas podría optar por la deserción como una vía de supervivencia ante un eventual cambio político.