
Tres hombres ingresaron durante la madrugada del domingo 21 de junio al Parque Fotovoltaico Las Nereidas, situado en la carretera entre Ciro Redondo y Morón, en Ciego de Ávila.
Los sospechosos atacaron con piedras a los custodios después de ser descubiertos dentro de la instalación, según publicó el periódico oficialista Invasor.
El operador y vigilante Kevin Ley Pérez López realizaba una inspección junto al jefe de turno Irán González cuando ambos observaron movimientos en el sector suroeste del recinto. Dos intrusos habían cruzado la cerca, mientras un tercero permanecía en el exterior.
Los trabajadores les ordenaron detenerse, pero recibieron una lluvia de piedras. Los vigilantes respondieron de la misma forma y, minutos después, el custodio Eliersy Verao Villegas se incorporó al enfrentamiento. Ninguno sufrió lesiones.
Intrusos prepararon el terreno antes del ataque
Los sospechosos escaparon a través de una abertura practicada en la malla electrosoldada. La revisión posterior descartó afectaciones en los paneles solares, el alumbrado y otros equipos tecnológicos.
Sin embargo, las evidencias encontradas apuntan a una operación organizada. Varias marcas con forma de X identificaban tramos alejados de las garitas, donde la vigilancia sería menor.
También aparecieron montones de piedras junto al cercado y huellas correspondientes, al menos, a dos medios de transporte de tracción animal.
“Todo apunta a una acción planificada, no a un intento espontáneo”, señala el reportaje.
Segundo intento de robo contra Las Nereidas
La incursión fue el segundo ataque documentado contra el parque en apenas un mes. El 20 de mayo, dos personas fueron sorprendidas cuando trataban de desmontar paneles en la misma zona. Los implicados lograron escapar sin llevarse los equipos.
Después de aquel hecho, la administración fijó los módulos a sus estructuras mediante soldadura en frío, fortaleció partes del perímetro y coordinó recorridos nocturnos con la Policía. Las nuevas disposiciones no impidieron otra entrada.
Invasor reconoce que la vegetación de los terrenos vecinos facilita el ocultamiento. También admite que existe una distancia considerable entre los diferentes puntos de vigilancia. Esas vulnerabilidades permanecieron sin resolver después del primer incidente.
Algunos custodios han advertido que podrían renunciar ante el riesgo de sufrir agresiones. “Si el miedo desplaza a los trabajadores de sus puestos, los criminales habrán logrado, sin robar nada, lo que no consiguieron irrumpiendo”, indicó el periodista.
Robos golpean los proyectos solares de Cuba
Las Nereidas no es un caso aislado. En Holguín, cuatro hombres golpearon y amarraron a un custodio antes de sustraer 32 paneles. En Granma desaparecieron más de 50 módulos del Parque Juan Pérez II. En Guanabacoa, un jefe de turno fue detenido por el robo de más de 40 metros de cable.
Ciego de Ávila posee nueve instalaciones solares, con una capacidad conjunta de 108 MW, frente a una demanda aproximada de 130 MW. Mientras la población soporta apagones superiores a 20 horas, paneles, cables y componentes adquieren un elevado valor en el mercado clandestino.
El régimen endureció las sanciones mediante el Dictamen 475, que permite procesar el robo o destrucción de paneles como sabotaje.
Las condenas pueden ir de siete a 30 años de cárcel e incluir cadena perpetua o pena de muerte en circunstancias agravadas. Pese al castigo desproporcionado previsto por las autoridades, los ataques continúan.