
Los investigadores de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) interrogaron a los pilotos del avión de carga de Amazon que sufrió un accidente el domingo en el Aeropuerto Internacional de Miami, donde cinco personas murieron y varias resultaron heridas.
Las declaraciones buscan aclarar qué ocurrió durante el aterrizaje del Boeing 767-300 y determinar las acciones realizadas dentro de la cabina antes del impacto.
El investigador principal del caso, Chihoon Shin, explicó que el testimonio de la tripulación es una parte esencial del proceso porque permitirá conocer detalles que no aparecen en las grabaciones técnicas.
“Lo que tenemos que hacer es hablar con la tripulación y obtener su relato para entender cómo estaban manipulando los mandos, a fin de comprender mejor la situación. Necesitamos esa información; es una pieza clave”, afirmó Shin.
NTSB busca completar los datos de la cabina del avión
La agencia federal cuenta con más de dos horas de grabaciones de la cabina, pero considera que ese material no permite reconstruir por completo lo ocurrido.
Según Shin, las entrevistas ayudarán a identificar acciones que los pilotos pudieron ejecutar sin comunicarlas verbalmente durante la emergencia.
“Los relatos y las entrevistas con la tripulación nos ayudarán a completar algunos vacíos sobre acciones que la tripulación recuerda y que pudo haber realizado, pero no verbalizó”, señaló el investigador.
Los pilotos del vuelo 798 de Prime Air fueron identificados como Joseph Carroll, de 55 años, y Jaime Felipe Silva Molina, de 37. Ambos resultaron con lesiones leves y fueron dados de alta antes de reunirse con los investigadores.
Carroll vive en Colorado y trabaja para 21 Air, la compañía operadora del vuelo con sede en Carolina del Norte. Silva Molina reside en el sur de Florida.
La presidenta de la NTSB, Jennifer Homendy, informó que Carroll acumulaba 7.145 horas de vuelo hasta marzo de 2026, mientras que Silva Molina registraba 2.655 horas hasta agosto del mismo año.
Las dudas sobre los frenos y la maniobra fallida durante el aterrizaje
El avión había salido del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín de San Juan, Puerto Rico, con destino a Miami. Al tocar tierra en la pista 30, la aeronave superó el final del pavimento y avanzó unos 396 metros antes de impactar una camioneta de Professional Ocean Service Corporation con siete trabajadores de limpieza a bordo y otro vehículo fuera del área aeroportuaria.
Un testigo identificado como Abraham Altamar contó que ayudó a uno de los pilotos a comunicarse con su esposa después del accidente. Según su relato, el hombre estaba afectado por lo ocurrido.
“Estaba temblando, estaba en shock. Uno de mis compañeros le preguntaba: ‘¿qué pasó?’. Y mencionó algo, que era algo con los frenos”, declaró Altamar.
Esa referencia será analizada por los investigadores, ya que los primeros datos de la grabadora de vuelo indican que no hay evidencia de que se activaran los aerofrenos ni los inversores de empuje, sistemas diseñados para reducir la velocidad durante el aterrizaje.
Los registros también apuntan a que la tripulación intentó iniciar una maniobra de motor y al aire, conocida como abortar el aterrizaje, pero finalmente optó por continuar con la frenada.
Familias de víctimas cubanas buscan respuestas legales
El accidente dejó cinco fallecidos: Rolando Alemán, Yoel Rodríguez Naranjo, Julio C. Pineda, Carlos Acosta Fajardo y Javierkis Reyes Quevedo, todos ocupantes de la camioneta contratista.
Tres personas más fueron trasladadas a hospitales en estado crítico tras el impacto.
Mientras la NTSB continúa con la investigación, familiares de las víctimas iniciaron acciones legales. La viuda de uno de los trabajadores presentó una demanda contra Amazon y otros allegados contrataron abogados para representar sus intereses.
La agencia federal indicó que no divulgará el contenido completo de la grabadora de voz de cabina hasta finalizar las entrevistas con los pilotos. El objetivo es evitar que la información técnica influya en sus testimonios.
El análisis de las cajas negras y las pruebas recopiladas en el laboratorio de Washington podrían tardar varios meses antes de establecer las causas definitivas del accidente.