
Irán y Estados Unidos celebrarán la segunda ronda de negociaciones nucleares en Ginebra, con la esperanza de avanzar en un acuerdo sobre el programa nuclear de la nación asiática, informó EFE.
El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, liderará la delegación de su país en este encuentro con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno de Donald Trump.
La reunión se llevará a cabo en la Embajada de Omán, con el jefe de la diplomacia omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, como intermediario. En el contexto de las conversaciones, Irán ha expresado que estaría dispuesto a diluir los 440 kilos de uranio enriquecido al 60% si se producen conversaciones sobre el levantamiento de las sanciones impuestas por Washington.
La nación persa ha dejado claro que no aceptará la limitación de su programa de misiles balísticos, argumentando que estos misiles han sido esenciales para su defensa, especialmente durante los recientes ataques israelíes y estadounidenses.
En medio de estas negociaciones, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha presionado para que EEUU limite el alcance de los misiles iraníes a 300 kilómetros, una medida que Irán rechaza.
Además, Netanyahu ha insistido en que Irán debe cesar su apoyo a milicias regionales y eliminar todo el uranio enriquecido, algo que Teherán considera inviable.
Las negociaciones también han tocado aspectos económicos. Irán ha planteado la posibilidad de que un acuerdo beneficie a EEUU en sectores clave como el petróleo, la minería y la compra de aviones.
Hamid Ganbari, viceministro de Exteriores del país asiático, sugirió que el interés de Washington en estos sectores podría ser fundamental para garantizar un acuerdo que sea económicamente sostenible para ambas partes.
El presidente Donald Trump ha renovado sus amenazas a Irán, anunciando el envío del portaaviones USS Gerald R. Ford al estrecho de Ormuz, en un claro mensaje de presión. Este navío se encontraba en el Caribe y colaboró en la captura del expresidente de Venezuela Nicolás Maduro.
Trump también ha reiterado que un cambio de régimen en Irán sería “lo mejor que podría pasar”, sugiriendo la posibilidad de un reemplazo del liderazgo iraní, específicamente del líder supremo, Ali Jameneí.
En junio del año pasado, el líder supremo del referido país tomó medidas excepcionales ante la creciente amenaza que enfrenta su régimen. A través de su cadena de mando militar, designó a tres posibles sucesores en caso de ser eliminado debido a la creciente tensión con Israel y EEUU.
La información fue revelada por tres funcionarios iraníes en declaraciones a The New York Times. Según el informe, Jamenei, que se encuentra en un búnker para evitar ser localizado, ha nombrado a tres clérigos de alto rango como sus reemplazos potenciales.
Además, el ayatolá ha suspendido las comunicaciones electrónicas para evitar ser rastreado. Sus órdenes y otros mensajes son transmitidos de manera verbal por un asistente de confianza, quien se encarga de comunicarse con las demás autoridades de su régimen.
Tal vez haría falta un nuevo sistama económico, político, cultural y social.
Representantes de cada uno de los países del mundo, nombrados por los pueblos y que no tengan intereses de ninguna clase. Y que sean conscientes de la problemática real de cada una y de todas las naciones.
Se tratarían asuntos reales y sus soluciones viables. Aún así, cada tanto volverían a reunirse para detallar cuestiones.