
Israel Rojas, líder del dúo Buena Fe, defendió la celebración del Festival Piña Colada 2026 en medio de la crisis económica y energética que golpea a Cuba, al afirmar que “la cultura también salva”.
El músico participó en la XXIII edición del evento, realizada del 2 al 5 de abril en Ciego de Ávila y Morón, donde justificó su presencia al afirmar que la música de su agrupación ayuda a la salud mental de los cubanos.
Todo ello en medio de severas críticas de la población hacia el gobierno y sus propagandistas culturales por organizar conciertos en una provincia afectada por prolongados apagones y fuertes carencias materiales.
El propio Rojas reconoció que ensayar, grabar y producir música se ha convertido en una “odisea” por las interrupciones del servicio eléctrico, que incluso provocan la pérdida de grabaciones y obligan a buscar alternativas como plantas portátiles.
En ese sentido, reveló que cuenta con una EcoFlow importada para poder tener electricidad en el tiempo que le programan apagones a su zona residencial.
Durante su paso por el Teatro Principal de Ciego de Ávila, el cantante sostuvo que hay personas que encuentran alivio emocional en espacios culturales aun en medio de la crisis.
Según dijo, en jornadas tan duras el arte puede ser “visceralmente necesario” y ofrecer, aunque sea por unas horas, un ambiente más sano. Para Rojas, cantar en Cuba tiene hoy un “alto valor humano”, tanto para el público como para los propios artistas.
En redes sociales varios internautas cuestionaron que se promueva la fiesta mientras miles de familias permanecen a oscuras durante más de 20 horas y continúan padeciendo hambre y precariedad.
Entre los comentarios recogidos tras la presentación, Daniel Molina Pérez resumió una de las críticas centrales: si un artista necesita justificar por qué ofrece un concierto, entonces algo no está bien.
A su juicio, el problema no es la cultura en sí, sino su uso en un país atravesado por necesidades básicas no resueltas. Otros usuarios reprocharon a Rojas hablar desde una posición privilegiada, al señalar que él cuenta con recursos, incluidos equipos de respaldo energético, inaccesibles para la mayoría de los cubanos.
El debate también expuso una fractura más profunda: para una parte de la población, estos eventos funcionan como válvula de escape; para otra, son una postal desconectada de la realidad.
El comentario del humorista Mirabalhumor Comedia condensó esa crítica al señalar que, después de la música o de una risa pasajera, la realidad sigue intacta y la tristeza no desaparece con el entretenimiento. Esa visión enlaza con un malestar extendido hacia la propaganda cultural del aparato oficial en un país sumido en la escasez.
En medio de esa discusión, Rojas aprovechó el festival para hablar de Trineo, el próximo disco de Buena Fe. Presentó el proyecto como una respuesta a quienes lo acusan de estar cada vez menos comprometido con la realidad cubana.
Defendió que sus canciones recientes abordan asuntos sociales como la espiritualidad, la vejez y las drogas, y afirmó que el nuevo álbum será otra “fotografía” de lo que vive hoy el país desde la mirada del grupo.
El artista explicó que la canción Trineo requirió un año de producción musical y otro de trabajo audiovisual. Aseguró además que Buena Fe está acostumbrada a “meterse en problemas” por sostener una obra que cuestiona la realidad y pone ideas en circulación.
En esa línea, lamentó que las canciones analíticas tengan cada vez menos espacios, una afirmación que contrasta con su participación recurrente en eventos promovidos dentro de la estructura cultural oficial.