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Jamaica responde a si participará en una posible agresión militar de EEUU contra Cuba

Así es el portaaviones USS Abraham Lincoln con el Trump amenaza a Cuba (1)
Jamaica responde a si participará en una posible agresión militar de EEUU contra Cuba (Captura de pantalla © The Navy Channel – YouTube)

La llegada del portaaviones USS Nimitz al Puerto de Kingston colocó a Jamaica en el centro de una pregunta sensible para el Caribe: si la isla podía estar siendo usada como punto de apoyo ante una eventual agresión militar de Estados Unidos contra Cuba.

La escala del buque estadounidense, realizada durante cinco días, entre el 1 y el 5 de junio, no pasó inadvertida en la región. Su presencia activó sospechas por la cercanía geográfica entre Jamaica y Cuba, pero también por el momento político en que ocurrió, marcado por un endurecimiento del discurso y de las acciones de Washington hacia La Habana.

Aunque las autoridades jamaicanas presentaron la visita como parte de un programa de cooperación marítima, el tamaño del buque, su capacidad militar y el contexto regional alimentaron preguntas dentro y fuera del país.

Una visita militar que encendió preguntas en el Caribe

El USS Nimitz llegó a Kingston como parte de Southern Seas 2026, una operación de cooperación regional encabezada por EEUU y orientada oficialmente a fortalecer la seguridad marítima, la interoperabilidad y los vínculos con países de América Latina y el Caribe.

Sin embargo, la presencia de un portaaviones estadounidense en aguas jamaicanas provocó lecturas políticas más delicadas. Críticos regionales cuestionaron si la escala podía interpretarse como una señal de presión contra Cuba o como parte de una estrategia más amplia de intimidación.

Entre las voces que expresaron preocupación estuvo Byron Blake, exjefe de comercio de la Comunidad del Caribe, quien advirtió sobre las implicaciones políticas de permitir la entrada del portaaviones. También el profesor de derecho Neville Bissember, de la Universidad de Guyana, planteó dudas sobre el posible papel de terceros países caribeños en un escenario de tensión militar entre EEUU y Cuba.

La preocupación no surgió en el vacío. La cercanía entre Jamaica y Cuba, sumada al aumento de medidas estadounidenses contra el gobierno cubano, convirtió una visita militar presentada como rutinaria en un asunto de lectura estratégica.

La cancillería jamaicana fija posición ante las sospechas

La respuesta oficial llegó a través de la ministra jamaicana de Relaciones Exteriores, Kamina Johnson-Smith, quien rechazó que la presencia del USS Nimitz en Kingston estuviera relacionada con planes de agresión contra Cuba.

“Se trata de una visita programada a un puerto, en el marco de un programa establecido de cooperación marítima y buena voluntad”, afirmó Johnson-Smith, al defender el carácter previsto de la escala.

La ministra también sostuvo que no había razones para interpretar la visita como un mensaje de amenaza contra La Habana. En su explicación, insistió en que el despliegue formaba parte de una agenda conocida entre ambos gobiernos y vinculada a la cooperación bilateral.

“Estados Unidos no ha ocultado su poderío ni la posibilidad de recurrir a la fuerza”, señaló Johnson-Smith, al cuestionar las teorías que presentan la parada del portaaviones como antesala de una operación militar.

Durante la estancia del buque, autoridades jamaicanas visitaron el portaaviones y sostuvieron encuentros con mandos de la Marina de EEUU. También se realizaron actividades comunitarias y de intercambio, que el gobierno local presentó como parte del componente de buena voluntad de la misión.

Cuba, EEUU y una región que observa con cautela

La controversia revela la sensibilidad que sigue provocando cualquier movimiento militar estadounidense en el Caribe cuando Cuba aparece en el horizonte político. En los últimos meses, las relaciones entre Washington y La Habana han estado atravesadas por nuevas sanciones, acusaciones y mensajes de presión.

Las sospechas se intensificaron después de que el USS Nimitz arribara al Caribe en coincidencia con nuevas acciones judiciales vinculadas al caso del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, ocurrido en 1996.

Para Jamaica, el episodio obligó a equilibrar dos dimensiones: su relación estratégica con EEUU y la necesidad de evitar aparecer como plataforma de una eventual escalada contra otro país caribeño.

Por ahora, el gobierno jamaicano sostiene que la visita fue una escala programada dentro de una operación regional de cooperación. Aun así, la reacción pública confirma que, cuando se trata de Cuba y EEUU, ningún movimiento militar en el Caribe es leído como un simple gesto protocolar.

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