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Un joven cubano de 21 años murió y una adolescente de 16 resultó herida el pasado jueves 4 de junio tras el derrumbe del techo de una antigua parada de trenes en la provincia de Mayabeque.
Las víctimas sufrieron el impacto de la estructura en ruinas mientras buscaban conexión a internet en el barrio de Jersey, dentro del municipio de Santa Cruz del Norte. El siniestro ocurrió de forma repentina debido al avanzado estado de deterioro del inmueble estatal, según denunciaron los residentes de la zona.
La víctima fatal respondía al nombre de Isvant Yasser Araujo González. Los escombros provocaron también lesiones severas a su acompañante, identificada como Daimarelis Sánchez Rodríguez. Familiares y allegados detallaron en redes sociales que ambos ciudadanos utilizaban el perímetro de la edificación abandonada como un punto de comunicación telefónica al momento del colapso.
Los servicios de emergencia trasladaron a la menor de edad de urgencia hacia los centros de salud locales. El personal médico atendió inicialmente a la paciente en el Policlínico Hospital General Docente Alberto Fernández Valdés, ubicado en Santa Cruz del Norte.
Posteriormente, las autoridades sanitarias ordenaron su remisión al Hospital General Docente Leopoldito Martínez, en San José de las Lajas, para recibir atención especializada.
Efectivos del departamento de criminalística acudieron al lugar del desastre para realizar los peritajes correspondientes. Los investigadores recolectaron evidencias materiales y testimonios para determinar las causas técnicas del desprendimiento de la losa de concreto. El área permanece acordonada por las fuerzas del orden público de la localidad.
La comunidad civil de Santa Cruz del Norte manifestó su indignación a través del grupo digital “Compra-Venta Santa Cruz del Norte”. Los pobladores locales explicaron que la antigua parada ferroviaria arrastraba años de abandono institucional sin recibir mantenimiento estructural. La falta de señalización de peligro y la ausencia de vallas de restricción facilitaban el libre acceso de los transeúntes al sitio peligroso.
El activista independiente Guillermo Rodríguez Sánchez condenó la falta de gestión gubernamental respecto al cuidado de los espacios públicos. El defensor social visibilizó las precarias condiciones que obligan a los ciudadanos a congregarse en áreas de riesgo. “El lugar de ir a conectarse a Internet para escapar de la realidad se transformó en sarcófago”, lamentó Rodríguez Sánchez ante la prensa.
Los mensajes de condolencia y reclamo inundaron las plataformas virtuales tras conocerse el deceso del joven. Los internautas resaltaron las cualidades personales de Araujo González y lamentaron la pérdida de una vida al inicio de su etapa productiva. “Descansa en paz, Yase, como te solía decir. Un joven súper ejemplar, no me cabe duda. Mi pésame a sus familiares”, expresó un vecino de la cuadra.
Las denuncias de la diáspora cubana en el extranjero enfatizan el peligro latente que representan los techos inestables en todo el territorio nacional. Los usuarios vinculan el suceso con la crisis habitacional y la parálisis de los planes estatales de reparación urbana. Los ciudadanos exigen auditorías urgentes en las edificaciones civiles para evitar nuevos desastres en las comunidades.
“Esto se ha ido de control. Mil jóvenes mueren a diario por accidentes como este, derrumbes. Por Dios, acompaña a la juventud”, “Y sí es un accidente. Pero totalmente evitable, los responsables porque el país se caiga a pedazos. Sus hijos no pasarán por estas cosas, no pasan ni por el servicio militar. EPD”, criticaron otro usuario de internet al evidenciar la precariedad de los servicios públicos.
Los residentes exigen el derribo controlado de las instalaciones inutilizadas que amenazan la integridad de los peatones.
La escasez de alternativas de conectividad empuja frecuentemente a la población cubana a aglomerarse en esquinas e inmuebles altos para captar señales de telecomunicaciones. Esta realidad incrementa la vulnerabilidad de los sectores jóvenes, quienes frecuentan ruinas arquitectónicas durante sus actividades recreativas cotidianas.
Los familiares de la adolescente herida esperan la evolución médica oficial en las salas de observación hospitalaria. Los médicos reportan que la joven recibe vigilancia continua para descartar complicaciones internas derivadas de los traumatismos. Las organizaciones civiles monitorean el caso desde el exterior del país.