
Martiño Ramos Soto, el fugitivo español condenado por abusar sexualmente de una menor, vivió durante varios meses en La Habana bajo una identidad falsa.
Aunque fue conocido en la ciudad por su trabajo como fotógrafo, Gale Salgado, un joven talento cubano, cuya vida se cruzó con la de Ramos, ha ofrecido un impactante testimonio sobre cómo el fugitivo logró pasar desapercibido hasta su captura.
El joven artista recordó cómo conoció a Ramos Soto en un evento cultural en La Habana, donde el hombre, bajo el nombre de “Martín Soto”, le ofreció hacerle una sesión de fotos.
“Nos hizo fotos a mí y a unas amigas, pero nunca habló de su vida. No decía qué hacía en Cuba, ni de dónde venía, solo se presentaba como fotógrafo y lo que me llamaba la atención es que tenía amigas bien jovencitas”, relató Salgado, quien asegura que el comportamiento de Ramos nunca le levantó sospechas en ese momento.
Lo que parecía ser una simple sesión fotográfica se convirtió en un detalle clave en la historia que más tarde llevaría a la captura del fugitivo.
Según el testimonio, después de la sesión, Ramos Soto comenzó a seguir a los jóvenes en sus redes sociales, lo que facilitó que la joven cubana que había sido también fotografiada, días después, reconociera al hombre en una publicación.
Fue entonces cuando, tras investigar más, un colectivo en Madrid alertó a sus seguidores sobre la verdadera identidad de “Martín Soto”.
Su comportamiento generaba sospechas. “Había algo raro”, coinciden personas que lo conocieron brevemente en La Habana.
El primer paso al descubrimiento del delincuente, ocurrió en una fiesta de cumpleaños, cuando una cubana residente en España creyó reconocerlo entre los asistentes.
Esa impresión se reforzó días después cuando, en redes sociales, alguien del colectivo Madres Protectoras de Madrid contactó a una amiga del fugitivo asegurando haber visto en una documentación su nombre real. La alarma comenzó a propagarse.
El momento de la revelación y la alarma pública
El testimonio del joven cubano coincide con los relatos de otros en La Habana, quienes también fueron fotografiados por Ramos Soto sin sospechar su identidad.
La revelación vino cuando, a través de una foto en Instagram etiquetada por una de sus amigas, la comunidad española comenzó a identificarlo.
“Nunca imaginé que la persona con la que posaba para la foto pudiera tener un historial tan grave. Cuando me enteré de la verdad, fue un shock. Yo solo lo conocí como un fotógrafo”, agregó.
El joven explicó que tras la denuncia en redes sociales, se sintió profundamente afectado y preocupado. “Nunca sabes con quién te estás cruzando. No sospechaba nada hasta que vi las publicaciones y me di cuenta de lo que estaba pasando. Fue cuando me cayó el 20”, señaló.
Según el joven artista, Martiño Ramos Soto pasó desapercibido en Cuba gracias a su comportamiento aparentemente inofensivo. El fugitivo, que se hacía pasar por un fotógrafo, tenía un estilo de vida relativamente acomodado en la ciudad, lo que le permitió integrarse fácilmente en círculos sociales artísticos.
“Siempre se mantenía solo, buscando conversación, pero nunca hablaba de sí mismo. Solo nos ofrecía hacer fotos y luego enviaba el material”, recordó el joven, quien afirma que Ramos Soto no mencionaba nada sobre su vida personal ni de su pasado en España.
Con la captura de Ramos Soto, las autoridades cubanas y españolas están trabajando en la agilización de su extradición, lo que permitirá que cumpla con su condena por abusos en España.