
Un vecino de Guayos, en la provincia de Sancti Spíritus, logró mantenerse con vida después de sufrir quemaduras en el 95% de su cuerpo tras una explosión de pirotecnia ocurrida el pasado primero de febrero.
El caso no tiene antecedentes en la historia clínica de esa provincia y reaviva el debate sobre los peligros de la pólvora en las festividades cubanas.
Un milagro en Sancti Spíritus
Abel Hondal Toledo, de 27 años, manipulaba material pirotécnico junto a otra persona dentro de una vivienda en el poblado de Guayos, municipio Cabaiguán, cuando todo voló por los aires. La detonación dejó a ambos en estado crítico y provocó daños en el inmueble.
Los servicios de emergencia trasladaron a los dos heridos al Hospital Provincial de Sancti Spíritus, donde un equipo médico especializado asumió el caso. El cuadro de Hondal Toledo era devastador: las quemaduras cubrían prácticamente la totalidad de su cuerpo.
El periodista espirituano Yosdany Morejón Ortega fue quien dio a conocer públicamente la magnitud de lo ocurrido. “Por primera vez en la historia de la Medicina espirituana, un paciente con el 95 por ciento del cuerpo quemado logra sobrevivir”, escribió en su publicación.
Que alguien con ese nivel de daño corporal siga respirando desafía cualquier pronóstico médico razonable. La supervivencia en casos donde las quemaduras superan el 90 por ciento es extremadamente rara, incluso en hospitales con recursos de primer mundo.
Pirotecnia en las parrandas de Guayos
Lo de Abel no es un rayo que cayó del cielo. La explosión de pirotecnia en Guayos forma parte de un patrón que se repite año tras año en esa localidad, especialmente durante las parrandas de Sancti Spíritus, una festividad centenaria con profundo arraigo popular.
En noviembre de 2025, la pólvora cobró varias víctimas durante esas mismas celebraciones. El 15 de ese mes, una explosión de morteros en la zona destinada a los fuegos artificiales hirió a seis hombres, dos de ellos en estado crítico.
Tres días después, el 18 de noviembre, un segundo estallido elevó la cifra total de lesionados a nueve personas. Al menos dos enfrentaban peligro inminente de muerte.
Las consecuencias no terminaron ahí. El 27 de noviembre falleció Arniel Díaz Pacheco, uno de los heridos, tras permanecer once días luchando contra las quemaduras que sufrió en uno de esos incidentes. Su muerte sacudió a la comunidad entera.
Ese historial reciente hace que el caso de Hondal Toledo resulte todavía más impactante. En una zona donde la pirotecnia ya segó una vida meses atrás, este joven logró aferrarse a la suya contra todo pronóstico.
Las parrandas de Sancti Spíritus siguen celebrándose cada año con pólvora y fuego. Los accidentes con pirotecnia en Cuba no paran. La pregunta que queda flotando es cuántas explosiones más hacen falta para que algo cambie de verdad.