
Al mediodía de este viernes 12 de septiembre, un joven trabajador de la Empresa Eléctrica de Cuba sufrió una descarga eléctrica mientras reparaba una avería en la calle Pepe Prieto, en San Miguel del Padrón, La Habana. La víctima tuvo que ser rescatada por los vecinos ante la demora de los bomberos y las autoridades competentes.
El hecho fue reportado por la página de Facebook La Tijera, que aseguró que el muchacho había solicitado la baja de la entidad estatal desde hace tres meses, pero esta le fue negada bajo el argumento de “falta de personal para cubrir su plaza”.
De acuerdo con testigos del lugar, la descarga lo dejó convulsionando y vomitando. “Los vecinos llamaron a los Bomberos, pero nunca llegaron. Fueron los propios vecinos quienes, arriesgando sus vidas, lograron bajarlo del poste y salvarlo, siendo conducido en un auto al hospital más cercano”, señala la publicación.
La publicación ha generado miles de reacciones en solidaridad con el joven trabajador, con mensajes que le desean una pronta recuperación y cuestionan que su petición de abandonar ese peligroso empleo haya sido ignorada por unas autoridades indiferentes al bienestar de quienes arriesgan sus vidas a diario.
El grave incidente ocurre en un contexto de labores intensivas de los trabajadores eléctricos cubanos para intentar restablecer un sistema colapsado tras décadas de falta de mantenimiento y la mala gestión de un gobierno incapaz de garantizar su sostenibilidad.
La caída del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), que provocó el apagón masivo del pasado 10 de septiembre a las 9:14 a.m., se originó por la salida imprevista de la CTE Antonio Guiteras, una termoeléctrica con décadas de explotación y escasos trabajos de mantenimiento.
Aunque todas las provincias lograron reconectarse al sistema tras 24 horas de apagón total, las fallas han persistido: varias termoeléctricas volvieron a desconectarse y se reportan averías constantes que impiden garantizar un servicio estable.
En medio de esta situación crítica, el gobierno recurrió al mismo discurso de siempre, una burla al sufrimiento de la población. Miguel Díaz-Canel celebró con triunfalismo que el sistema se haya reconectado en “tiempo récord”; mientras que la periodista oficialista Arleen Rodríguez cuestionó a quienes “maldicen el país en el que nacieron, en cuanto los golpea un apagón”. Sus palabras desataron una avalancha de críticas en redes sociales, donde los cubanos respondieron con contundencia.

