
En medio de la grave crisis energética que atraviesa Cuba, la prensa oficialista intenta presentar como un éxito que un jubilado cubano se dedique a la producción de carbón para suplir las carencias de combustibles para cocinar.
La escasez de electricidad y la falta de gas licuado han llevado a que los cubanos se vean obligados a recurrir a otras alternativas como el carbón o la leña, en un entorno donde los apagones superan las 20 horas diarias.
Emilio Sosa Pérez, un hombre que antes recorría las calles de Fomento como cartero, actualmente se ve obligado a trabajar en la fabricación de briquetas de carbón para poder subsistir. Una pensión mínima de 1.528 pesos cubanos (CUP) no alcanza ni para sobrevivir los tres primeros días del mes.
Las briquetas, un tipo de biocombustible ecológico, se producen a partir del chisquillo de carbón, un desecho que se muele y se convierte en polvo. Este polvo se mezcla con una pequeña porción de almidón de yuca y agua, formando una masa que luego se prensa en briquetas.
Aunque la visión oficial destaca la creación de un biocombustible ecológico y la mejora de la eficiencia energética, la cruda realidad es que este tipo de producción solo es posible cuando hay electricidad, un recurso que no se encuentra disponible en horarios regulares.
Los trabajadores deben cumplir con su plan de producción, pero solo pueden hacerlo durante las escasas horas en que hay corriente eléctrica, lo que los obliga a laborar en turnos irregulares, incluso en la madrugada, para asegurar que se cumplan las metas de 20.000 briquetas mensuales.
Las medidas de salud e higiene en el trabajo tampoco quedan muy claras, pues los obreros de la fábrica no usan guantes ni cubrebocas para el polvo. Esto es lo que el gobierno presenta como “progreso”, cuando, en realidad, son los ciudadanos los que sufren la precariedad de un sistema incapaz de garantizar lo más básico.
Cubanos normalizan los apagones
Los cubanos han aprendido a vivir con los apagones, una constante en su vida cotidiana debido a la prolongada crisis energética que afecta al país.
Desde el periodo especial de los años 90, cuando el sistema eléctrico comenzó a colapsar debido a la caída de la Unión Soviética y la pérdida de sus recursos, hasta la situación coyuntural de los últimos años, en la que la escasez de combustible y la falta de infraestructura empeoraron las condiciones, los apagones se convirtieron en parte del paisaje de la Isla.
Actualmente, esa realidad sigue siendo la misma, pero ahora con una nueva justificación oficial del gobierno comunista que culpa a EEUU de ejercer una persecución energética.
Pronóstico de apagones advierte de afectación por más de 1.700 MW
Según la Unión Eléctrica (UNE) el pasado lunes se vivió una afectación del servicio durante las 24 horas, siendo el máximo pico de apagones a las 22:00 horas, cuando estaban desconectados 1.760 MW.
Actualmente, se encuentran fuera de servicio varias unidades de las plantas térmicas: la unidad 1 de la CTE Santa Cruz, la unidad 2 de la CTE Felton y la unidad 6 de la CTE Renté. Además, se encuentran en mantenimiento la unidad 2 de la CTE Santa Cruz, la unidad 4 de la CTE Cienfuegos y la unidad 5 de la CTE Renté, lo que genera una limitación de 375 MW en la generación térmica.
También se reportan 96 centrales de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible, con un total de 788 MW afectados, además de 97 MW adicionales debido a la falta de aceite en motores, lo que eleva el total afectado a 885 MW.
Para el horario pico del martes habrá un déficit de 1.790 MW, lo que significa la mitad de la demanda en apagón.