
Los jubilados cubanos, principalmente personas mayores de 70 y 80 años, enfrentan largas colas frente a bancos estatales para cobrar sus pensiones en efectivo, en medio de la crisis de liquidez, alta inflación, apagones y fallas de los canales de comercio electrónico desarrollados por el Estado.
La situación se repite en sucursales de La Habana y otras zonas del país, como Holguín, donde muchos pensionados deben llegar de madrugada para intentar acceder a su dinero. En muchos casos, una cola de un solo día no es suficiente. Ese día no llegó el dinero y la odisea se traslada para los siguientes días.
El activista Magdiel Jorge publicó que en una sucursal bancaria en Holguín los jubilados debieron soportar un aguacero con tal de romper la cola y poder cobrar sus míseras pensiones.
La falta de efectivo ha convertido un trámite básico en una jornada de desgaste físico. Adultos mayores esperan durante horas bajo el sol o en la oscuridad, con la incertidumbre de si al llegar su turno quedarán billetes disponibles. La crisis bancaria se suma a los cortes eléctricos, la escasez de combustible y el deterioro general de los servicios públicos.
Testimonios de jubilados cubanos
La agencia EFE obtuvo testimonio de Manolo Humberto Artola, un habanero de 81 años, quien cuestionó las dificultades que enfrentan los ancianos para cobrar su jubilación. Tras varias horas en una fila en La Habana Vieja, logró obtener una pequeña cantidad de efectivo, mientras otros clientes quedaron esperando sin certeza de recibir su dinero.
Artola explicó que cada mes debe caminar unos dos kilómetros desde su casa hasta el banco, muchas veces de madrugada y a oscuras por los apagones.
Otro pensionado, Mario Navarro, de 79 años, relató que debe levantarse a las tres de la mañana para conseguir un buen turno y cobrar una jubilación de unos 6.000 pesos, equivalente a alrededor de 13 dólares al cambio informal. Navarro dijo que no utiliza aplicaciones móviles ni pagos digitales porque no entiende esas herramientas.
La llamada bancarización, presentada por el gobierno como una vía para reducir el uso de efectivo y ante el alza de la inflación, ha tenido efectos negativos sobre sectores vulnerables.
Desde agosto de 2023, Cuba limitó a 5.000 pesos la retirada máxima de efectivo en cajeros para personas físicas, aunque muchas sucursales han reducido esa cantidad por falta de disponibilidad.
La escasez de billetes también afecta al sector privado. Muchos negocios prefieren pagos en efectivo o aplican comisiones a las operaciones electrónicas, pese a la amenaza de multas. La razón es simple: luego enfrentan obstáculos para retirar el dinero depositado en bancos estatales, lo que debilita la confianza en el sistema financiero.
Alza en el costo de la vida
El costo mensual para sostener un hogar de dos personas en Cuba ha ascendido a 61.710 CUP, según cálculos realizados por el economista Omar Everleny Pérez Villanueva.
Esta cifra, que es casi diez veces el salario medio estatal, refleja un aumento cercano al 35% respecto a principios de 2025, evidenciando la creciente inflación.
La mayor parte de los gastos corresponde a la alimentación, con la canasta básica estimada en 33.000 CUP mensuales, lo que ha aumentado significativamente desde el cálculo anterior.
Además, otros rubros como transporte, medicamentos, vestuario, cuidado personal e internet suman al costo total. Comparado con los salarios, que rondan los 6.930 CUP mensuales, esta disparidad coloca a muchas familias en una situación económica insostenible, afectando la calidad de vida y la motivación laboral.
Banco Central de Cuba aclara sobre el acaparamiento de efectivo
El Banco Central de Cuba aclaró recientemente que la conversión de saldos bancarios en efectivo no crea dinero nuevo, sino que solo cambia su forma.
Aseguró que el efectivo que maneja el sector privado proviene de ventas o crédito, y no de un acaparamiento arbitrario. Sin embargo, reconoció que la desconfianza en el sistema bancario, la expansión de la economía informal y la infraestructura deficiente son factores que agravan la escasez.
Como un parche a la situación, las autoridades pusieron en circulación billetes de 2.000 y 5.000 CUP.