
Tras arribar a República Dominicana a causa de un exilio forzado por las autoridades castristas, la activista cubana Aymara Nieto, integrante del movimiento Damas de Blanco, concedió su primera entrevista, donde relató su durísima experiencia en prisión y su determinación por continuar su lucha por la libertad del país.
“Es muy duro lo que está pasando cada cubano, y más en la prisión. Viví maltrato psicológico y castigos que buscaban quebrarme, pero no me rendí”, expresó Nieto al Diario Libre, recordando cómo sus actividades pacíficas le costaron la cárcel y la separación de su familia.
La activista fue detenida en 2018 bajo cargos de “atentado” y “daños a la propiedad”, y pasó años en condiciones extremas en prisión, incluyendo celdas aisladas, alimentación mínima y restricciones a la ayuda externa.
“Querían que me pudriera en prisión. No entendía por qué, siendo mi país, me castigaban por pensar diferente”, reflexionó con voz entrecortada, señalando la gran injusticia de su situación.
En 2019, Nieto fue procesada nuevamente por presuntamente liderar un motín en la cárcel de mujeres de El Guatao, lo que prolongó su condena por más de cinco años mientras impactaba la pandemia de COVID-19.
“No tenía televisión ni periódicos. Escuchaba rumores de muertos y pensé que nunca volvería a ver a mi familia. Solo me quedó refugiarme en la fe”, recordó, destacando cómo la desesperación y la soledad la acompañaron durante esos oscuros meses.
La situación de Nieto en prisión refleja una realidad compartida por muchos cubanos: hambre, represión y agotamiento social. “La gente sobrevive como puede, muchas veces olvidando al prójimo. Si luchamos juntos por el bien común, podremos lograr el cambio”, reflexionó la activista, aunque también reconoció que la transformación del país parece aún lejana.
“Sí habrá cambios, pero tiene que ocurrir un estallido social grande, porque los cubanos están muy afligidos”, opinó, manifestando su preocupación por la situación actual de la población cubana.
Aymara Nieto comenzó su camino en la oposición tras perder la casa de su madre, un evento que la llevó a cuestionar al régimen cubano. En 2015, se unió a la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y, un año después, a las Damas de Blanco, donde participó activamente en marchas pacíficas y distribuciones de folletos.
Estos actos de resistencia le costaron múltiples arrestos y agresiones por parte de las brigadas represivas del régimen. “Salía con carteles, levantando la voz, y siempre aparecían las brigadas represivas conocidas como las ‘Marianas’, que a veces nos golpeaban”, recordó sobre sus años de activismo.
Su detención definitiva ocurrió en 2018, cuando las autoridades cubanas realizaron un registro en su hogar y la sentenciaron a varios años de cárcel. Tras su liberación hace unos días, Nieto fue enviada directamente a Santo Domingo, donde ahora se encuentra reconstruyendo su vida junto a su esposo, el expreso político Ismael Boris, y dos de sus hijas.
“Quiero agradecerles a los dominicanos porque me han recibido con cariño. Me gusta su cultura, sobre todo su fe en Dios. Siento que Él me puso en este lugar para empezar de nuevo”, dijo con optimismo, agregando: “Nunca voy a dejar mi lucha. Desde aquí seguiré trabajando pacíficamente hasta ver a mi país libre”.
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