
La Casa Blanca publicó una caricatura en la red social X para responder al escándalo protagonizado por el canciller cubano Bruno Rodríguez en las Naciones Unidas cuando el embajador de Estados Unidos, Mike Waltz, ofrecía un discurso respecto al debate sobre una votación del embargo de Washington a La Habana.
El canciller castrista se levantó de su asiento y se acercó al estrado junto con otros diplomáticos cubanos para tratar de intimidar al representante de la administración de Donald Trump en la ONU.
Not in the United States of America. 🎯 @USAmbUN https://t.co/USUWXNnu9G
— The White House (@WhiteHouse) October 27, 2026
La ilustración muestra a Waltz señalando al funcionario de La Habana y reproduce un mensaje contra la intimidación. “No va a intimidarme en los Estados Unidos de América como intenta intimidar a los presos políticos”, dice el globo de texto.
Debajo aparece la inscripción “The White House”, acompañada de un dibujo del edificio presidencial. La escena muestra al representante estadounidense con el brazo extendido y al canciller cubano sentado frente a él, con los rasgos exagerados propios de una caricatura.
El mensaje recoge el argumento con el que Waltz respondió a las interrupciones de la delegación cubana: que no aceptaría presiones como las que, según denunció, sufren los presos políticos en la Isla. Durante el intercambio, el embajador exigió que Rodríguez se alejara del podio y rechazó sus intentos de detener la intervención.
Entre los integrantes confirmados de la delegación estaban el representante permanente de Cuba, Ernesto Soberón Guzmán, y la viceministra de Relaciones Exteriores, Anayansi Rodríguez Camejo, según Prensa Latina. La Cancillería no ha divulgado la lista completa, mientras Cubadebate publicó fotografías identificadas únicamente con el pie “delegación cubana”.
Respecto a otro episodio del mismo hecho, el periodista independiente Mag Jorge Castro señaló a Richard Tur de la Concepción, primer secretario de la misión cubana, como el funcionario que intentó arrebatar un teléfono a un integrante del equipo estadounidense. Castro explicó que lo identificó mediante personas que lo conocen personalmente.
Por separado, el New York Post informó que el afectado era J.P. Freire, portavoz de Waltz, quien grababa la confrontación. Un video publicado por el embajador estadounidense muestra el manotazo al teléfono móvil.
Waltz criticó los lujos de la familia Castro
Waltz llevó al debate previo a la votación sobre el embargo imágenes de bienes de lujo y viajes que relacionó con la familia Castro. Con esas fotografías, cuestionó la austeridad proclamada por el régimen y contrastó las comodidades de sus dirigentes con las privaciones de los cubanos.
La delegación de La Habana reaccionó golpeando las mesas durante su intervención. El diplomático abrió la muestra con fotografías del fallecido dictador Fidel Castro en las que aparecía usando relojes Rolex.
“El gran revolucionario tiene en la muñeca dos Rolex que valen 40.000 dólares hoy en día. Eso pagaría 55 años de un salario promedio cubano”, afirmó el embajador. Waltz utilizó esa valoración y su equivalencia salarial para ilustrar la desigualdad entre la cúpula gobernante y la población.
El representante de Washington incluyó una fotografía de Miguel Díaz-Canel con un reloj que también identificó como Rolex. Añadió que contaba con imágenes del gobernante usando corbatas Hermès y bolígrafos Montblanc, y comparó su vestuario con el de los círculos más adinerados de Nueva York.
Entre las propiedades que atribuyó a los Castro, destacó una residencia junto al mar en Varadero. Según Waltz, el recinto abarca 14.000 metros cuadrados y dispone de piscinas, suelos de mármol, embarcadero privado, sauna, jacuzzi y gimnasio.
El embajador presentó esas instalaciones como otra expresión del contraste entre los privilegios familiares y las dificultades habitacionales de numerosos ciudadanos.