
Donald Trump volvió a mencionar la posibilidad de enviar al secretario de Estado, Marco Rubio, a Cuba para resolver la situación política de la isla. Durante un acto republicano celebrado el martes 27 de octubre de 2026 en Corpus Christi, Texas, el presidente estadounidense bromeó con lanzarlo en paracaídas sobre territorio cubano y aseguró que podría solucionar el problema en apenas 15 minutos.
La declaración ocurrió durante un mitin de apoyo al candidato republicano al Senado Ken Paxton. Trump invitó a Rubio al escenario, donde fue recibido con aplausos y cánticos de los asistentes. El mandatario elogió su desempeño y afirmó: “Le dije que lo íbamos a dejar en Cuba. Lo resolverá en unos 15 minutos”. Después agregó: “Vamos a lanzarlo en paracaídas. Simplemente déjalo caer y él lo resolverá”.
Trump insiste en enviar a Marco Rubio a Cuba
No era la primera ocasión en que Trump utilizaba esa expresión. El 22 de septiembre, durante una intervención ante Naciones Unidas, había sugerido dejar al funcionario en Cuba para que encontrara una solución a la crisis política. La idea volvió a aparecer el 23 de octubre durante un acto en Fort Myers, Florida.
En aquella intervención, el presidente mencionó la posibilidad de acercar buques militares estadounidenses a unas 50 yardas de las costas cubanas. Según su planteamiento, la presencia de esas embarcaciones provocaría una reacción inmediata de las autoridades de La Habana. Sin embargo, no anunció ninguna operación militar concreta.
Marco Rubio exige cambios profundos en el gobierno cubano
Las bromas presidenciales coincidieron con nuevas declaraciones de Rubio sobre el futuro de Cuba. El lunes 26 de octubre, durante una conferencia telefónica centrada en Venezuela, el secretario de Estado sostuvo que la isla necesitaba un “cambio muy drástico”, aunque reconoció diferencias entre las situaciones políticas de ambos países.
Días antes, el 23 de octubre, Rubio había utilizado su cuenta de X para invitar a ciudadanos cubanos interesados en promover transformaciones políticas a colaborar discretamente con la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Su mensaje cuestionó la corrupción, los privilegios de la dirigencia y las promesas incumplidas del régimen.
Durante la conferencia, una periodista de CBS preguntó por qué Washington promovía contactos con la inteligencia estadounidense en lugar de fomentar la organización pacífica dentro de Cuba. Rubio evitó precisar qué acciones esperaba de quienes respondieran a la convocatoria.
La Habana responde a las advertencias de Estados Unidos
El canciller cubano Bruno Rodríguez rechazó las declaraciones estadounidenses mediante un mensaje publicado el 23 de octubre. Sin mencionar directamente a Trump, advirtió que cualquier intento de dominación encontraría resistencia y defendió la soberanía nacional frente a posibles acciones extranjeras.
Mientras tanto, Washington intensificó sus denuncias contra los privilegios de la élite gobernante. El embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, mostró imágenes de propiedades y artículos de lujo atribuidos a la familia Castro. La presentación provocó un enfrentamiento verbal con representantes cubanos durante una sesión de la ONU.
La presión también incluye medidas económicas contra La Habana, como la Orden Ejecutiva 14380, firmada en enero de 2026, que contempla aranceles adicionales contra países que suministren petróleo a Cuba. Aunque las palabras de Trump en Texas fueron pronunciadas en tono humorístico, coincidieron con una ofensiva diplomática y económica de Washington contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel.