
El ministro de Energía y Minas de Cuba propuso en televisión nacional que los consumidores generen su propia electricidad. Lo hizo mientras la isla arrastra una crisis energética sin precedentes recientes, con apagones sostenidos y apenas un cargamento de combustible recibido en más de cuatro meses.
Crisis energética en Cuba: el gobierno apuesta por la generación individual
Vicente de la O Levy compareció este miércoles en la Mesa Redonda para hablar del futuro eléctrico del país. Su propuesta central fue que Cuba debe transitar hacia un modelo donde cada persona produzca su propia electricidad.
“No podemos pensar que los sistemas eléctricos son una estructura rígida. Ya nace el concepto de generación distribuida profunda y hoy el mundo está hablando de esa generación porque es ya cada consumidor generando su propia electricidad y hay que avanzar en ese tema”, dijo el funcionario durante la emisión.
La idea no es nueva. Fidel Castro promovió un esquema similar en 2005, hace más de dos décadas, sin que aquella promesa se tradujera en resultados concretos para los hogares cubanos.
Mientras tanto, la realidad sobre el terreno es brutal. El déficit eléctrico alcanzó un pico de 1,945 megawatts en las últimas semanas, cifra que explica los extensos apagones en Cuba que sufre la población a diario.
El propio ministro de Energía y Minas reconoció que el régimen opera a la mitad de su capacidad. “Estamos trabajando el 50% de las posibilidades”, afirmó, señalando que la falta de combustible es el factor determinante en la generación eléctrica del país.
El petróleo que mandó Rusia no alcanza
La situación del suministro de combustible agrava el panorama. Cuba necesita ocho buques mensuales de petróleo y otros combustibles para sostener su economía y su red eléctrica, pero desde diciembre de 2025 solo ha llegado uno.
Ese único cargamento, transportado por el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, representa el primer envío de petróleo ruso a Cuba en más de cuatro meses. El ministro fue claro sobre su insuficiencia.
“Solo con este barco tenemos hasta el fin de este mes. Es decir, que lo que nos quedan unos días, porque hoy ya estamos a 22 de abril. Nos queda hasta final de este mes”, declaró en televisión.
Ni siquiera el propio Díaz-Canel se mostró optimista. El presidente calificó ese envío como simbólico, una palabra que desnuda las limitaciones reales del apoyo externo que recibe la isla.
Se esperaba la llegada de un segundo buque ruso, pero esa expectativa no cambia el panorama estructural. Un barco adicional no resuelve un déficit acumulado de meses sin suministro regular de petróleo.
La reacción popular no se hizo esperar. Los cubanos respondieron con escepticismo a un discurso que ya conocen de memoria. Promesas que se repiten mientras la electricidad desaparece por horas, sin fecha cierta de solución.
La pregunta que queda en el aire es directa. Si el gobierno no puede garantizar combustible para sus propias plantas, cómo pretende que millones de cubanos generen electricidad por su cuenta.

