
La tensión entre La Diosa y Yessy World, dos figuras prominentes de la cultura digital cubana, ha vuelto a resurgir con una nueva ola de acusaciones y amenazas a través de las redes sociales.
Esta vez, el conflicto se avivó por la reciente hospitalización de Yessy World debido a una apendicitis, un evento que La Diosa interpretó como un “karma” vinculado a las tensiones previas entre ambas.
La Diosa, conocida por su carácter fuerte y su presencia en el mundo de la música, no dudó en insinuar que la hospitalización de Yessy era el resultado de acciones previas y lo vinculó a su creencia espiritual, mencionando a Changó, la deidad central en la santería afrocubana, a quien había invocado semanas antes en situaciones similares.
“En la vida no se puede estar día a día dedicándolo a dañar. No será hoy, no será mañana, pero todos, absolutamente todos, los que me dañan lo van a pagar, ténganlo por seguro. Y me da igual la opinión encontrada. Yo vine a este país a trabajar y tengo muchas personas que solo se dedican a tratar de destruir lo que con esfuerzo construyo. Eso es maldad. Yo se lo dejo al tiempo y a Changó”, declaró La Diosa en Instagram.
Por su parte, Yessy World, tras recuperarse de la apendicitis, no tardó en responder, acusando a La Diosa de manipular la situación para generar compasión y promocionar sus conciertos. En un live en Facebook, Yessy expresó su frustración, subrayando que la cantante había usado su difícil momento de salud para atacar y manipular la opinión pública a su favor.
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Este enfrentamiento entre las dos artistas no es el primero. En meses anteriores, Yessy amenazó con demandar a La Diosa por usar su imagen sin consentimiento en un video promocional. La rivalidad entre ellas ha escalado más allá de lo profesional, tocando temas personales y espirituales, lo que alimenta la controversia en el mundo digital cubano.
Para muchos, este tipo de batallas públicas genera un doble efecto: entretiene a los seguidores, pero también refleja las tensiones culturales y políticas que marcan a una comunidad fragmentada, especialmente entre los que viven en la isla y los que han emigrado. Este conflicto continúa alimentando la polémica digital, y no parece tener fin a corto plazo.


