
Una investigación del medio independiente CubaNet expone una presunta estrategia del conglomerado militar GAESA para trasladar activos estratégicos a compañías extranjeras de confianza y reducir el impacto de las sanciones de Estados Unidos.
El caso central es la transferencia total de la Inmobiliaria Monte Barreto S.A., propietaria del Miramar Trade Center, al fondo CEIBA Investments Limited, sancionado por Washington el 23 de julio de 2026.
La designación del Departamento de Estado (DOS, por sus siglas en inglés), informada por Periódico Cubano, estuvo acompañada por licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) que permiten temporalmente el cierre ordenado de operaciones con CEIBA y con las empresas en las que posea al menos el 50% de participación.
La medida golpea a uno de los principales inversionistas extranjeros vinculados al sector inmobiliario y turístico cubano. La operación con Monte Barreto se había completado siete semanas antes.
El 4 de junio, CEIBA adquirió el 51% de las acciones que permanecían en manos del conglomerado militar, después de controlar durante años el 49% restante. Con el traspaso, la inmobiliaria dejó de pertenecer a la Corporación CIMEX S.A., uno de los pilares empresariales de GAESA.
Monte Barreto posee y opera el Miramar Trade Center, considerado el mayor complejo de oficinas y negocios de Cuba. La transferencia marca un precedente: sería el primer traspaso completo de un activo estratégico de CIMEX a un inversionista extranjero.
Una reorganización para proteger activos
Según dos fuentes de alto nivel dentro de CIMEX y un funcionario del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera consultados por CubaNet, la venta formaría parte de una reorganización más amplia de GAESA.
Los testimonios, ofrecidos bajo anonimato, sostienen que el conglomerado no estaría abandonando sus negocios, sino moviéndolos hacia estructuras menos expuestas a futuras sanciones.
La hipótesis es que GAESA busca desprenderse formalmente de determinados activos sin perder su influencia efectiva. Bajo ese esquema, propiedades identificadas con el conglomerado militar pasarían a sociedades extranjeras con vínculos históricos y relaciones de confianza con La Habana.
CEIBA ocuparía un lugar central en esa estrategia. El fondo está registrado en Guernsey, una dependencia de la Corona británica con actividad financiera offshore. Su relación con el Estado cubano se remonta a finales de los años 90, cuando La Habana buscaba nuevas fórmulas para captar capital extranjero tras la desaparición del bloque soviético.
La compañía, inicialmente llamada Beta Gran Caribe Fund Limited, quedó bajo la gestión del abogado neerlandés Sebastiaan Berger. Un exfuncionario de la Embajada de Cuba en el Reino Unido aseguró a CubaNet que el propósito original era atraer inversiones mediante una estructura administrada por personas consideradas confiables por el régimen.
Berger rechaza esa interpretación, además de afirmar que CEIBA controla plenamente Monte Barreto, no consulta sus decisiones con el Estado cubano y cuenta con autonomía para contratar y remunerar a sus empleados.
Asimismo, señaló que todos los consejeros cubanos dimitieron el 4 de junio. Después de las sanciones, CEIBA calificó la decisión de Washington como un error. En un comunicado del 24 de julio, aseguró que la compra se negoció en condiciones de mercado y se completó dentro del plazo previsto para romper sus relaciones comerciales con GAESA. La compañía anunció que solicitará su exclusión de la lista de entidades bloqueadas.
Una compra financiada con recursos de la propia empresa
Uno de los elementos más controvertidos es la forma en que se financió la adquisición. Berger confirmó que CEIBA no aportó efectivo nuevo. La operación se pagó con reservas acumuladas, dividendos no distribuidos y otros recursos generados por la propia Inmobiliaria Monte Barreto.
En la práctica, la empresa fue adquirida utilizando su propio dinero. Para un funcionario de CIMEX citado por CubaNet, ese detalle debilita la versión de que el objetivo principal era atraer capital fresco o proporcionar liquidez al Estado. “El acuerdo fue una pantalla”, afirmó la fuente.
Berger, por su parte, calificó de “rotundamente falsas” las acusaciones de que la operación encubría una maniobra para proteger los activos y flujos de ingresos del conglomerado militar.
La investigación sostiene que Monte Barreto podría ser solo el primer paso. Tres fuentes consultadas aseguran que otros bienes de GAESA podrían seguir la misma ruta, incluidos proyectos inmobiliarios, activos vinculados a la Zona Especial de Desarrollo Mariel y hoteles operados por cadenas extranjeras.
Uno de los casos mencionados involucra a Meliá Hotels International. Fuentes relacionadas con la cadena española afirman que varios directivos viajaron recientemente a Cuba para acelerar negociaciones sobre la posible adquisición de inmuebles que hasta ahora solo administraban en nombre del Estado.
Las conversaciones abarcarían alrededor de 30 hoteles y propiedades. Meliá y CEIBA mantienen vínculos desde hace años. Ambas compañías anunciaron en 2018 un programa conjunto de inversiones y participan, mediante la sociedad HOMASI, en un portafolio integrado por Meliá Habana, Meliá Las Américas, Meliá Varadero, Sol Palmeras y Meliá Trinidad. CEIBA también intervino, mediante la empresa mixta TosCuba, en la construcción del hotel Meliá Trinidad Península.
En 2018, el fondo comenzó a cotizar en la Bolsa de Londres y recaudó 30 millones de libras mediante una emisión inicial de acciones. Representantes de la Embajada de Cuba en el Reino Unido estuvieron presentes en la ceremonia.
El hombre que conecta las operaciones
Sebastiaan Berger aparece de manera recurrente en esta estructura. El abogado llegó a Cuba en 1996, fundó un despacho especializado en inversión extranjera y ha ocupado cargos en varias compañías relacionadas con CEIBA.
También presentó la propuesta de adquisición de Monte Barreto y dirigió el equipo encargado de ejecutar la transacción. Para las fuentes consultadas, su relación de casi tres décadas con el sistema empresarial cubano ayuda a explicar por qué un activo de esa importancia terminó bajo la gestión de una entidad dirigida por él.
Berger sostiene, en cambio, que CEIBA actúa con plena independencia y que la compra demuestra una transformación real del modelo económico de la Isla. La investigación describe la venta no como una retirada de GAESA, sino como una transformación de su arquitectura empresarial.
El conglomerado controla sectores decisivos de la economía cubana, pero no publica balances completos ni se somete a controles independientes. Esa opacidad impide conocer el destino de sus ingresos y la identidad de los beneficiarios finales.