
Panamá ofreció su territorio como sede de un eventual diálogo entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, con el propósito de abrir un espacio de entendimiento entre ambos países.
La propuesta incluye un llamado a las autoridades cubanas para fortalecer la institucionalidad democrática, garantizar los derechos humanos y permitir la participación ciudadana, informó EFE.
El canciller panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez, defendió la iniciativa el pasado jueves durante la visita de su homólogo alemán, Johann Wadephul. Las declaraciones ampliaron el planteamiento que el gobierno de José Raúl Mulino había presentado el miércoles ante Naciones Unidas, en una jornada marcada por la votación sobre el embargo estadounidense, donde Panamá votó a favor de la resolución presentada por el régimen.
“Panamá, con su tradición y su historia de entendimiento, podría ser un espacio para esas conversaciones. Quizás una posición neutral podría permitir avanzar. Si ambos países lo desean, deben estar dispuestos a conversar”, afirmó el jefe de la diplomacia panameña.
La posición panameña combina esa apertura diplomática con exigencias sobre la situación interna de Cuba. Su llamado a garantizar derechos y participación ciudadana incorpora al debate cuestiones relacionadas con el funcionamiento del sistema político de la Isla, además de las diferencias bilaterales con EEUU.
La iniciativa coincide con un escenario de menor respaldo a La Habana en la Asamblea General de la ONU. También llega mientras gobiernos europeos cuestionan las decisiones de las autoridades cubanas y su responsabilidad en la crisis económica y social.
La votación en la ONU refleja una pérdida de apoyos
La resolución contra el embargo obtuvo 130 votos favorables, 17 contrarios y 25 abstenciones. Aunque el gobierno cubano conservó una mayoría, recibió 35 apoyos menos que en 2025, cuando el resultado fue de 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones.
La comparación representa una caída del 21,2 % en los votos favorables, diez rechazos adicionales y 13 abstenciones más. El documento no tiene carácter vinculante, por lo que su aprobación no obliga a Washington a modificar las sanciones. Su resultado, sin embargo, permite observar los cambios de posición diplomática.
Estados Unidos, Israel, Argentina, Paraguay, Hungría, Macedonia del Norte y Ucrania mantuvieron su rechazo. A ese grupo se sumaron Bosnia y Herzegovina, Colombia, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Lituania, Marruecos, Eslovenia, Trinidad y Tobago y Emiratos Árabes Unidos.
Entre las abstenciones figuraron Italia, Alemania, Chile y Perú. Berlín había respaldado la resolución desde 2002. Aunque abstenerse no supone votar contra el texto, esa decisión tampoco aporta apoyo a la reclamación presentada por La Habana ante el organismo internacional.
Trump anticipa cambios en Cuba
El ofrecimiento de Panamá también coincide con nuevas declaraciones de Donald Trump sobre el futuro político cubano. En un video difundido el sábado 31 de octubre, grabado en Florida, el presidente estadounidense pronosticó cambios decisivos en la Isla antes de que transcurran dos años y medio.
Según EFE, Trump respondió a una pregunta sobre la continuidad de la influencia de la familia Castro durante el resto de su mandato. Aseguró que la situación quedaría resuelta antes, pero no explicó mediante qué mecanismos.
El mandatario describió a Cuba como un “país fallido” y expresó su deseo de que los exiliados puedan regresar pronto. También vinculó el futuro de la Isla con las acciones estadounidenses en Venezuela, sin anunciar una intervención militar ni medidas concretas contra La Habana.