
La esposa de Héctor Duani Cruz Correa, de 42 años, reaccionó con un desgarrador llanto cuando le confirmaron la muerte de su pareja en el enfrentamiento armado entre una unidad de tropas guardafronteras de Cuba y una embarcación registrada en Florida.
Yaris Ledis se encontraba afuera de su hogar cuando escuchó la noticia y de inmediato comenzó a llorar dándose la vuelta para dirigirse adentro de su casa. “No”, fue única palabra mientras recibía el abrazo de otra mujer.
En una entrevista exclusiva con Univisión, Yaris Leidis habló desde su hogar en Homestead, donde explicó que no había tenido contacto con Héctor desde el viernes anterior al incidente.
Entre lágrimas, aseguró que su esposo no tenía vínculo alguno con organizaciones políticas o grupos del exilio cubano. “No pertenece a nada. Es una de las personas más nobles, más sanas. No habla, no se mete con nadie. Lo único que hace es trabajar”, dijo.
La esposa de Héctor, quien tenía tres años de relación con él y vivía junto a su hija recién llegada de Cuba, aclaró que su esposo trabajaba en una casa en Los Cayos, realizando tareas de mantenimiento y remodelaciones.
Leidis negó cualquier conocimiento sobre una posible conexión de su esposo con causas políticas o actividades relacionadas con el exilio. “No sé nada de eso”, insistió, reiterando su total desconocimiento sobre vínculos con grupos de la oposición cubana.
El trágico incidente ocurrió cuando dicha tropa interceptó una embarcación con matrícula FL7726SH, propiedad de Ángel Montera, en aguas territoriales cubanas. Como la petición de alto fue respondida con fuego, los agentes cubanos dispararon a la embarcación hasta abatir a cuatro de sus tripulantes y dejar heridos a seis de ellos.
Cruz Correa ha sido señalado por la Oficina del Alguacil del Condado de Monroe como el sospechoso del robo de dicha lancha. Recientemente, el gobierno cubano informó que una segunda embarcación estuvo involucrada en el incidente, pero se averió en el camino.
Además de Cruz Correa, fallecieron Pavel Alling Peña, Michael Ortega Casanova y Ledián Padrón Guevara. Los heridos fueron identificados como Cristian Ernesto Acosta Guevara, Conrado Galindo Serrior, José Manuel Rodríguez Castelló, Leordán Cruz Gómez, Amijail Sánchez González y Roberto Álvarez Ávila.
Las autoridades cubanas informaron que se incautaron grandes cantidades de armamento durante el tiroteo, incluidos fusiles de asalto, pistolas, municiones, un dron con cámaras y otros materiales.
Según la versión oficial, este arsenal estaba destinado a una presunta infiltración armada en Cuba, aunque no se han aclarado detalles sobre los motivos del enfrentamiento ni sobre las posibles investigaciones federales en Estados Unidos relacionadas con el cruce hacia aguas cubanas.
La cantidad de armamento mostrada, junto con los 10 ocupantes de la lancha, hace que esta versión resulte difícil de creer, ya que la lancha utilizada por los exiliados era de tamaño pequeño y no tenía capacidad para transportar tal cantidad de armas y equipo.
Los sobrevivientes podrían enfrentarse a acusaciones por actos relacionados con terrorismo, violencia contra una nave en aguas de jurisdicción nacional e introducción ilegal de armas y municiones.
Además, el régimen podría considerarlos responsables de portación y tenencia ilegal de armas, instigación a delinquir, asociación para delinquir y, en caso de ser identificados patrocinadores externos, financiamiento del terrorismo.
Las penas por estos delitos oscilan entre 10 y 15 años de prisión, hasta 20 o 30 años, privación perpetua o incluso la pena de muerte. Aunque la investigación aún está en curso y las pruebas deben ser evaluadas, el fiscal subrayó que las sanciones potenciales son severas y podrían resultar en consecuencias penales significativas.