
Al cierre de 2024, Cuba registró la misma tasa de mortalidad infantil registrada en 2023: 7,1 por cada 1.000 nacidos vivos. Esta cifra, presentada como un logro por las autoridades, contrasta con el agravamiento de las condiciones hospitalarias y el colapso de los servicios sanitarios.
Según Cubadebate, con base a datos ofrecidos por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), la provincia de Sancti Spíritus lideró con la menor tasa de mortalidad infantil (3,6), mientras que otras seis provincias reportaron cifras inferiores a la media nacional: Pinar del Río (4,2), Holguín (5,3), Ciego de Ávila (5,8), Artemisa (5,9), Las Tunas (6,3), Matanzas (6,7) y Granma (7,0).
Estas estadísticas se presentan como un reflejo de la “estabilidad” en el sector, pero lo cierto es que evidencian el declive constante del sistema de salud. En 2018, la tasa de mortalidad infantil en Cuba fue de 3,9, una cifra comparable con naciones desarrolladas.
El citado ministerio también destacó la reducción del número de muertes en menores de un año en 133 casos, así como 101 defunciones menos en menores de cinco años. Asimismo, se reportaron seis muertes maternas menos que en 2023.
No obstante, el organismo evitó publicar datos específicos sobre La Habana y Santiago de Cuba, las dos provincias más pobladas y donde los problemas del sector salud se sienten con mayor intensidad.
Respecto a los nacimientos, la Isla registró en el periodo pasado un total de 71.374, lo que representa una reducción significativa de 19.075 con respecto a 2023. Pese a esta baja en los nacimientos, la mortalidad materna mostró un aumento preocupante, con una tasa de 40,6 por 1.000 nacidos vivos, por encima de la cifra de 38,7 reportadas el año anterior.
Los embarazos adolescentes siguen en aumento. Durante una sesión de la Asamblea Nacional en julio, se informó que el 18,9% de los nacimientos en 2023 correspondieron a madres de entre 12 y 19 años.
El Gobierno resaltó la realización de 5.900 actividades educativas relacionadas con el Programa de Atención Materno Infantil en 2024, con la participación de más de 180.000 profesionales. Además, destacó la introducción de la vacuna contra el neumococo, que busca reducir la mortalidad infantil por infecciones respiratorias.
“Nuestro pueblo puede tener la confianza de que seguiremos trabajando para disminuir la fecundidad en la adolescencia y la incidencia del bajo peso al nacer”, afirmó el MINSAP en un intento de proyectar optimismo.
El Gobierno cubano ha reconocido dificultades en el Programa Materno Infantil, aunque atribuye los problemas a la falta de dirigentes y funcionarios capacitados, omitiendo el impacto del éxodo de profesionales de la salud y la exportación de médicos en misiones internacionales.