
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió contra el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, culpándolo de la tensión entre Estados Unidos y Brasil.
Durante su intervención en un acto sobre los resultados de la deforestación en la Amazonía, Lula cuestionó a Rubio por su postura frente a Brasil y América Latina desde el inicio de la segunda administración del presidente Donald Trump.
Lula marcó distancia con Trump, a quien dijo respetar, pero señaló directamente a Rubio como uno de los principales responsables del deterioro de la relación bilateral.
El mandatario brasileño sostuvo que mantiene una relación de “mucho respeto” con Trump y que ambos deben buscar una relación basada en el diálogo entre las dos mayores democracias del continente.
Da Silva recordó incluso una conversación reciente con Trump donde, según él, le planteó la necesidad de “transmitir al mundo una cierta armonía” y evitar que la relación entre ambos países se base en “desinformaciones”.
Pero en su discurso criticó duramente al jefe de la diplomacia estadounidense, afirmando que es un latino renegado, aludiendo a la nacionalidad de sus padres y la ascendencia de toda su familia.
“Pero él (Trump) tiene a un ciudadano al que no le gusta Brasil, que no le gusta América Latina, y que es un bolsonarista: el secretario de Estado, Marco Rubio”, manifestó.
“Es un antilatinoamericano, o un latinoamericano frustrado. (…) Es un descendiente de cubanos de Miami, entonces odia a Cuba, odia a Colombia, odia a Brasil, y hace las cosas de forma diferente a lo que nosotros conversamos con Trump”, explicó.
La acusación ocurre mientras Rubio respalda la política exterior de la administración Trump hacia Brasil. En junio, el secretario de Estado ubicó a Brasil entre las excepciones de una región que, según él, está llena de gobiernos aliados o cercanos a Washington.
También señaló a Cuba, Venezuela y Nicaragua entre los países que mantienen una posición contraria a los intereses estadounidenses. El conflicto aumentó después de que Washington aplicara nuevos aranceles a productos brasileños. Rubio también cuestionó públicamente al Gobierno de Lula por la forma en que condujo las negociaciones comerciales.
La disputa tiene además una dimensión política regional. México y Brasil mantienen relaciones estrechas con Cuba y han sido los dos gobiernos latinoamericanos que han defendido el diálogo con La Habana.
En abril, ambos países firmaron junto a España un comunicado en el que expresaron preocupación por la situación cubana y pidieron que el futuro de la Isla sea decidido por los propios cubanos.
Esta posición los coloca en una situación diferente frente a la política de Trump y Rubio hacia el régimen cubano. El secretario de Estado ha encabezado una campaña de presión contra La Habana que busca aumentar el costo económico para el Gobierno cubano.
El choque entre Lula y Rubio también expone una paradoja política. Rubio es hijo de inmigrantes cubanos y ha construido parte de su carrera política dentro de la comunidad cubano-estadounidense de Florida.
Ahora, desde la Secretaría de Estado, respalda las políticas de Trump sobre inmigración y mantiene una línea dura hacia varios gobiernos latinoamericanos, entre ellos Cuba.
Por eso Lula decidió recordarle precisamente su origen. Su mensaje apunta a cuestionar que un político de ascendencia latinoamericana defienda políticas de Washington que afectan a otros países de la región.
Mientras Brasil reclama un trato soberano y busca mantener el diálogo con Washington, Rubio continúa respaldando la estrategia de Trump.
La disputa comercial es así solo una parte de un enfrentamiento más amplio sobre la influencia estadounidense en América Latina y sobre la posición que países como Brasil y México deben asumir frente a Cuba.
Lula dice:
“A este Marco Rubio no le gusta América Latina, y mucho menos Brasil. Es un latinoamericano frustrado”. pic.twitter.com/4Vo5iFkRuP— Adel El Zabayar (@Zabayar) July 16, 2026