
El cineasta cubano Lilo Vilaplana y el activista político Reinol Rodríguez han anunciado su próximo largometraje, una obra que cerrará la trilogía iniciada con Plantados (2021) y continuada con Plantadas (2023).
El filme estará centrado en las desgarradoras historias de las víctimas de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), los polémicos campos de trabajos forzados establecidos por el régimen de Fidel Castro entre 1965 y 1968.
La convocatoria busca a personas que hayan estado internadas en las UMAP y deseen compartir sus testimonios para que sean reflejados en la cinta. Según Vilaplana, esta película no solo será una denuncia directa contra las violaciones de derechos humanos del régimen, sino también un tributo a quienes sufrieron en estos campos. Aquellos que quieran compartir su historia pueden llenar este formulario para ser contactado y recopilar su historia.
Las UMAP, oficialmente presentadas como “unidades de trabajo” para personas consideradas “no aptas” para el servicio militar, se utilizaron para reprimir a disidentes políticos, religiosos, artistas, homosexuales y simpatizantes de la cultura americana. Los internos enfrentaron condiciones inhumanas, trabajos forzados y procesos de “reeducación” destinados a alinearlos con la ideología comunista.
Vilaplana y Rodríguez han iniciado una campaña en la plataforma GoFundMe para recaudar fondos destinados a la realización del largometraje. Este esfuerzo internacional busca visibilizar las historias silenciadas por décadas, con la esperanza de que se conviertan en un vehículo para el entendimiento del impacto que estos hechos tuvieron en la sociedad cubana.
El director explicó que la idea surgió como una necesidad de dar continuidad al mensaje de sus anteriores producciones. “Si Plantados abordó a los presos políticos y Plantadas a las mujeres encarceladas, esta película se enfocará en otra de las páginas más oscuras de la dictadura cubana”, señaló.
Reinol Rodríguez, quien también es productor del proyecto, subrayó la importancia de documentar las vivencias de los sobrevivientes antes de que desaparezcan. “Estamos en una carrera contra el tiempo para rescatar estas memorias y convertirlas en arte que eduque e inspire”, declaró.
Las UMAP operaron durante solo tres años, pero dejaron una profunda herida en la memoria colectiva de Cuba. Más de medio siglo después de su cierre, estas unidades son recordadas como símbolo de la represión, la intolerancia y las violaciones de derechos humanos que marcaron los primeros años de la Revolución.
El largometraje será la culminación de un esfuerzo de Vilaplana por mantener viva la lucha contra la represión cubana a través del cine. Sus películas anteriores han sido elogiadas por su crudeza y compromiso con la verdad, consolidándolo como una de las voces más críticas del exilio cubano.
En su llamado a los testigos de las UMAP, el director aseguró que el proyecto tratará las historias con respeto y rigor histórico. “Queremos que este sea un espacio para darles voz a quienes el régimen intentó silenciar para siempre”, afirmó.
El proyecto ha despertado interés entre la comunidad cubana en el exilio y sectores que defienden los derechos humanos. Para muchos, esta película representa una oportunidad de exponer los abusos que aún permanecen poco documentados en la narrativa oficial del régimen.
Con esta trilogía, Vilaplana y Rodríguez esperan contribuir a la preservación de la memoria histórica de Cuba, asegurando que las nuevas generaciones conozcan los horrores que sufrieron miles de compatriotas en su lucha por la libertad.
Los interesados en colaborar con el proyecto, ya sea compartiendo su testimonio o apoyando financieramente, pueden hacerlo a través de la campaña activa en GoFundMe, cuyas donaciones serán destinadas íntegramente a la producción de la película.
nadie le dio importancia a nosotros los jovenes en esos campos nosotros no que ipocresia mas grande nadie nunca nos escucho y estabamos a 90 millas cual era la diferencia…. no me jod..