
Después de largos meses de espera, los consumidores de Las Tunas vieron llegar a las bodegas la pasta dental correspondiente a marzo, lo cual pone en evidencia la enorme crisis en el Comercio Interior de Cuba.
Según los informes oficiales, la pasta dental, que forma parte del sistema de distribución por la tarjeta de racionamiento, es un producto que ha presentado inestabilidad debido a los componentes importados que se utilizan en su elaboración.
Muchos ven esta distribución tardía como un ejemplo de la ineficacia de las reformas económicas de enero de 2021, que fueron anunciadas por los comunistas como la panacea a todos los problemas. Actualmente, los dos principales ejecutores de la Tarea Ordenamiento ya fueron defenestrados por la cúpula de poder que los utilizó como chivos expiatorios. Uno de ellos, el exministro de Economía, Alejando Gil Fernández, fue acusado de corrupción y de graves errores cometidos.
Además de la pasta dental, otros productos permanecen en falta en las bodegas cubanas. La ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, dijo recientemente que para el mes de septiembre tampoco llegaría el café ni el aceite.
Durante una conferencia de prensa, Díaz Velázquez precisó que la situación actual, con alimentos básicos como arroz, chícharo, azúcar, sal y frijol, es preocupante. Todavía hay localidades en el país que no han recibido los insumos correspondientes a julio y agosto. El sistema del Mincin no tiene los vehículos ni el combustible necesario para desplegar una logística que incluye la descarga desde el puerto hasta las más de 11 mil bodegas que existen en Cuba.
Las noticias del Mincin son cada vez peores, pues desde el viernes pasado entró en vigor una normativa nacional que reduce el tamaño del pan de la bodega. De 80 gramos ahora pasará a 60 gramos para que alcance para más días la harina disponible.
Un residente local comentó: “Con lo malo que viene el pan y ahora más chiquito le zumba el mango. Ya desde antes estaba reducido el gramaje, si ahora debe ser 60 no imagino de cuánto lo harán”.
Gilberto Reyes, otro consumidor afectado, destacó en redes sociales criticó la propaganda con la cual se anunció la medida. “Lo que más asombro causa es esta afirmación: que se reduzca el gramaje del pan no debe traer consigo una afectación en la calidad del producto”, comentó el cubano.