
Los tres hijos de Humberto Hernández Reinoso, exdiplomático cubano vinculado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, residen actualmente en Estados Unidos, según pudo comprobar este medio a través de perfiles públicos en redes sociales.
El caso comenzó a circular en publicaciones de activistas y usuarios cubanos en redes, donde se identificó a Liz, Humberto y Nadia Hernández como hijos de Hernández Reinoso y se señaló que los tres viven en territorio estadounidense.
La información ha generado comentarios entre cubanos dentro y fuera de la isla por el contraste entre la trayectoria política y diplomática atribuida a Hernández Reinoso y el hecho de que sus hijos hayan establecido su vida en EEUU, país presentado durante décadas por la propaganda oficial cubana como el principal enemigo ideológico del régimen.
Un exdiplomático cubano señalado por su vínculo con el aparato oficial
Humberto Hernández Reinoso aparece en registros públicos y referencias periodísticas como una figura vinculada al servicio exterior cubano. En noviembre de 2000, La Voz de Galicia lo identificó como cónsul de Cuba en Galicia durante una reunión relacionada con autoridades de la Xunta.
También aparece mencionado en archivos del MINREX como secretario general de la OSPAAAL entre 2003 y 2005, una organización históricamente asociada a la propaganda política internacional del castrismo y a la promoción de causas afines al discurso ideológico de La Habana.
Publicaciones recientes en redes lo han descrito además como exfuncionario del MINREX, exmilitar castrista y exdirector de la OSPAAAL, aunque algunas de esas afirmaciones deben manejarse con atribución, al no estar todas confirmadas por documentos oficiales disponibles públicamente.
Los hijos en EEUU de Humberto Hernández Reinoso
La denuncia que circula en redes sociales asegura que los tres hijos de Hernández Reinoso (Liz, Humberto y Nadia Hernández) viven en Estados Unidos. Ese señalamiento fue difundido por el activista Joankelin Sánchez, quien publicó que Humberto reside en Houston, Texas, donde se desempeña como médico.
La presencia de los tres en territorio estadounidense ha generado críticas entre cubanos que señalan la contradicción entre el discurso antiestadounidense defendido durante décadas por el régimen y la decisión de familiares de figuras vinculadas al aparato oficial de establecerse precisamente en ese país
El centro del caso no es la vida privada de los familiares, sino la contradicción política que vuelve a quedar expuesta: mientras el régimen cubano ha sostenido por décadas un discurso de confrontación contra EEUU, familiares de figuras vinculadas a su estructura diplomática y política han terminado viviendo precisamente en ese país.
La doble moral de la élite del poder cubano
Para muchos cubanos, este tipo de casos no resulta aislado. En los últimos años, redes sociales y medios independientes han documentado denuncias sobre familiares de funcionarios, dirigentes, militares y voceros oficialistas que estudian, trabajan o residen en EEUU.
La indignación se alimenta de una pregunta recurrente: ¿por qué los ciudadanos comunes deben soportar restricciones, pobreza, propaganda antiestadounidense y falta de oportunidades, mientras familiares de figuras del sistema pueden construir su futuro en el extranjero?
El caso de Hernández Reinoso vuelve a poner sobre la mesa esa fractura moral. No se trata únicamente de que sus hijos vivan en EEUU, sino del contraste entre una élite que ha defendido o representado el discurso oficial cubano y una realidad familiar que parece desmentir, en la práctica, buena parte de esa narrativa.
En Cuba, millones de personas han emigrado empujadas por la crisis económica, la falta de libertades, los bajos salarios y la ausencia de perspectivas. Pero cuando quienes se marchan o establecen su vida en EEUU son familiares de figuras vinculadas al poder, el debate adquiere otra dimensión: la de los privilegios, la conveniencia política y la distancia entre el discurso público y las decisiones privadas.
Hasta el momento, no se conoce una declaración pública de Humberto Hernández Reinoso sobre estas publicaciones ni una respuesta oficial del MINREX.