
Una campaña solidaria en Holguín terminó convertida en una fuerte polémica pública luego de que una madre cubana, identificada como Griselda Tarrago Escobar, abandonara presuntamente en menos de 24 horas la vivienda que le había sido comprada con donaciones para ella y su hija enferma.
La denuncia fue realizada por el creador de contenido Héctor Lorenzo, impulsor de la página “Soy Holguín”, quien aseguró en redes sociales que la beneficiaria no tenía intención de permanecer en la casa y que incluso habría intentado venderla. La vivienda había sido adquirida para mejorar las condiciones de vida de Griselda y de la pequeña Natacha Montenegro Tarrago, de seis años, quien padece asma bronquial y trastornos hematológicos.
Según la información divulgada por Lorenzo, la niña llevaba aproximadamente siete meses sin medicamentos cuando el proyecto humanitario “Mi Ciudad tiene un Principito” recibió una llamada de auxilio sobre el caso.
Una campaña solidaria para una niña enferma
La situación inicial de la madre y la menor fue descrita como crítica. Ambas vivían en una casa con el techo roto, sin electricidad estable y cocinaban con fogón de leña. Ante ese panorama, Lorenzo y el proyecto El Principito promovieron una campaña que logró reunir 234.000 pesos cubanos.
Con ese dinero se compró una nueva vivienda en El Llano, San Andrés. Durante la entrega, Griselda apareció emocionada en video y agradeció a los donantes. “Ya estoy en mi casita y soy muy feliz, gracias a ustedes”, dijo ante la cámara. También expresó gratitud “de todo corazón” a quienes participaron en la ayuda.
Sin embargo, de acuerdo con la denuncia publicada por Lorenzo, la situación cambió pocas horas después. La mujer habría dicho que quería regresar a su comunidad y alegó que en la nueva vivienda no tenía con qué cocinar. En el video citado por el activista, se le escucha decir: “total, la casita ya es mía”.
No llevó alimentos ni donaciones a la nueva vivienda
Lorenzo afirmó que Griselda no trasladó a la nueva casa los alimentos donados ni las sábanas que habían sido entregadas. También dijo que comenzó a quejarse de falta de comida y agua, aunque la vivienda contaba, según su versión, con ollas, refrigerador, electricidad durante la mañana y un pozo cercano con un tanque adquirido por los activistas por 23.000 pesos.
El creador de contenido añadió que un colaborador principal le entregó 20.000 pesos cubanos a la madre en el momento de la entrega, hecho que habría quedado registrado en video. Según su relato, Griselda reaccionó de manera despectiva ante la suma recibida.
Lorenzo también denunció que la beneficiaria insultó a su esposa y a Yoana, integrante del proyecto El Principito, aunque evitó reproducir las palabras utilizadas. Más de cinco vecinos habrían dado testimonio sobre lo sucedido y, según el activista, quedaron “perplejos y muy enojados”.
“Ella planificó desde el primer momento todo. Ella no planeaba quedarse en la casa”, escribió Lorenzo en su publicación.
La casa será entregada a otra familia necesitada
Tras lo ocurrido, Lorenzo, el proyecto El Principito y el colaborador principal decidieron cerrar la vivienda y buscar otra familia que realmente la necesite. “Es inadmisible que vayan a vender o a hacer sabe Dios qué con una vivienda que se compró para una niña enferma”, señaló el creador de contenido.
El caso ha generado indignación entre usuarios y vecinos, no solo por el presunto abandono de la vivienda, sino también por el impacto que este tipo de episodios puede tener en futuras campañas solidarias. Lorenzo reconoció el golpe emocional que significó lo sucedido: “Nos sentimos usados, engañados y, sobre todo, muy tristes. Pero este caso me ha quitado las ganas de volver a hacer algo como esto”.
La polémica ocurre en un contexto de grave crisis habitacional en Cuba, donde cada vez más grupos ciudadanos, influencers y proyectos independientes intentan ayudar a familias en situación extrema. En Holguín, iniciativas recientes han logrado entregar viviendas a ancianos desamparados y recaudar fondos para personas con enfermedades graves.
No obstante, el caso de Griselda Tarrago deja abiertas varias interrogantes: la versión de la madre, el estatus legal de la vivienda, la protección de la menor y los mecanismos que deben aplicarse para garantizar que las donaciones lleguen a quienes más las necesitan.
