
Una madre cubana protagonizó una protesta verbal frente a una entidad gubernamental en Baracoa, Guantánamo, para denunciar las consecuencias de los apagones que golpean a miles de familias en Cuba.
El hecho, difundido en redes sociales durante los últimos días, mostró a la mujer reclamando por las largas horas sin electricidad y el impacto que esa situación tiene sobre su madre de 80 años y sus dos hijos menores de edad.
Su intervención volvió a colocar en el centro del debate el deterioro de las condiciones de vida en el país y la incapacidad del sistema eléctrico para responder a la crisis.
“¿Hasta cuándo el abuso y la explotación?”, cuestionó la cubana frente a funcionarios y ciudadanos que presenciaban la escena. Aunque su identidad no ha trascendido, sus palabras encontraron eco entre numerosos usuarios que compartieron el video y relataron experiencias similares desde distintas provincias.
La mujer explicó que los cortes de corriente afectan aspectos esenciales de la vida diaria. Señaló las dificultades para conservar alimentos, el calor dentro de las viviendas y los riesgos que enfrentan personas vulnerables, como ancianos y niños pequeños.
Su denuncia ocurre en medio de un escenario marcado por interrupciones eléctricas que, en varias regiones, superan las diez horas consecutivas.
El sistema energético cubano atraviesa una de sus etapas más críticas de los últimos años. Las averías en centrales termoeléctricas, la falta de combustible y el deterioro de la infraestructura han provocado un déficit constante en la generación eléctrica.
En distintos partes oficiales, la Unión Eléctrica ha reconocido afectaciones superiores a los mil megawatts durante horarios de alta demanda, una cifra que deja a millones de personas expuestas a apagones diarios.
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En localidades del oriente cubano, el problema se agrava por las altas temperaturas y por las limitaciones para acceder a productos básicos. Muchos hogares dependen de refrigeradores para conservar alimentos adquiridos tras largas colas o enviados desde el extranjero.
Cada interrupción representa pérdidas económicas para familias cuyos ingresos apenas alcanzan para cubrir necesidades elementales.
En redes sociales, varios internautas respaldaron el reclamo de la mujer de Baracoa. “Ella dijo lo que siente todo un pueblo”, escribió un usuario.
Otra persona comentó: “Los niños no pueden dormir y los ancianos se descompensan con este calor”. También aparecieron mensajes que criticaron la falta de soluciones estructurales y el contraste entre el discurso oficial y la realidad cotidiana.
El episodio recordó otras protestas registradas en los últimos años por la crisis energética. En diferentes municipios del país, ciudadanos han salido a las calles para exigir electricidad, agua y alimentos. Aunque muchas de esas manifestaciones terminan dispersadas por autoridades o cuerpos de seguridad, las redes sociales continúan funcionando como espacio de denuncia y visibilidad.

