
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó a la Armada de su país escoltar buques petroleros en respuesta al “bloqueo” anunciado por Estados Unidos contra el crudo sancionado de la nación sudamericana.
Hasta el momento, la armada norteamericana desplegada en el Caribe y exactamente frente a las costas venezolanas únicamente ha incautado buque petrolero Skipper, que se dirigía a Cuba con una bandera falsa de Guyana. Según una acusación, este navío desde hace años se encuentra sancionado por el tráfico ilegal de petróleo.
Caracas informó que varios petroleros venezolanos, bajo escolta de la Armada, zarparon hacia Asia. Los navíos en esta trayectoria no figuran en la lista de naves bajo sanciones estadounidenses.
Los intentos de la administración Trump de asfixiar económicamente a Venezuela no son nuevos. Desde 2017, Washington ha impuesto sanciones al sector petrolero venezolano, lo que ha limitado gravemente la capacidad del gobierno de Maduro para exportar crudo.
Según informó The New York Times, la escalada de tensiones se ha visto alimentada por la idea de una posible intervención de EEUU en territorio venezolano. Hasta el momento, únicamente se han reportado ingresos de cazas norteamericanos al golfo del país sudamericano.
La intensificación del conflicto también ha generado reacciones en Cuba, un aliado cercano de Venezuela. Los recientes movimientos de la Administración estadounidense contra los tanqueros venezolanos, como la incautación del Skipper, han llevado al régimen castrista a adoptar medidas precautorias en las aguas del Caribe.
Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, comentó al Diario de Cuba que los buques de bandera cubana, que tradicionalmente operaban entre Cuba y Venezuela, ahora se mantienen dentro de los puertos de la isla o en aguas territoriales.
Piñón señaló que, a excepción de los buques Ocean Mariner y el gasero Eugenia Gas, que actualmente se encuentran en México cargando gas licuado de petróleo, todos los barcos cubanos están evitando navegar hacia Venezuela.
En paralelo, EEUU ha incrementado su presencia militar en la región del Caribe, con más de 15,000 efectivos y una poderosa flota naval desplegada en lo que se considera el mayor movimiento de este tipo en décadas.
El Pentágono ha expresado su preocupación sobre el riesgo de un enfrentamiento directo en aguas internacionales ante la presencia de escoltas navales de Venezuela. Los analistas y políticos estadounidenses advierten que la situación podría desembocar en un choque entre las fuerzas militares de ambos países si no se toman medidas para evitar la escalada.
Asimismo, el gobierno norteamericano ha incrementado la presión sobre Maduro, subrayando la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por información que permita su captura.
La Agencia Antidrogas de EEUU (DEA, por sus siglas en inglés) ha señalado que Maduro estaría involucrado en una conspiración para traficar cocaína hacia el territorio estadounidense.

