
Nicolás Maduro ha reforzado considerablemente su seguridad personal en medio de crecientes tensiones internacionales, especialmente con Estados Unidos, que ha intensificado su presencia militar en el Caribe.
En un intento por blindar su régimen, el presidente venezolano ha recurrido a agentes cubanos, no solo para proteger su persona, sino también para fortalecer la contrainteligencia dentro de las fuerzas armadas venezolanas. Esta estrategia subraya la creciente dependencia de Maduro del apoyo cubano para preservar su poder.
Según un informe publicado por The New York Times, Maduro ha incrementado el número de guardaespaldas cubanos en su círculo cercano y ha expandido la presencia de oficiales de la Mayor de las Antillas en la inteligencia militar venezolana.
Esta información la posteó en su cuenta de X el periodista venezolano Orlando Avendaño, quien indicó en su tuit que “Maduro ha incrementado el número de guardaespaldas cubanos en su seguridad y ha expandido la labor de la contrainteligencia cubana. Maduro confía en los cubanos y los ve como incorruptibles”.
La decisión responde, en parte, al miedo a un golpe de Estado, alimentado por la paranoia de la cúpula chavista y el despliegue militar estadounidense en la región del Caribe. A lo largo de los años, Cuba ha desempeñado un papel clave en la seguridad interna de Venezuela, no a través de armas, sino mediante sus vastos conocimientos en vigilancia política y control social.
Fuentes cercanas al ejército venezolano, que hablaron bajo anonimato, confirmaron que tanto Maduro como su círculo íntimo consideran a los agentes cubanos como “incorruptibles” y extremadamente “experimentados” en la tarea de mantener la lealtad dentro de la estructura militar venezolana.
Esta visión resalta la desconfianza hacia los propios oficiales venezolanos, quienes podrían ser susceptibles a presiones internas o externas para sublevarse contra el régimen.
La relación simbiótica entre Cuba y Venezuela ha sido crucial para la supervivencia del régimen de Maduro, especialmente en momentos en que países como Rusia, China e Irán se han mostrado reacios o incapaces de brindar apoyo militar sustancial.
En cambio, Cuba sigue siendo un aliado clave, proporcionando no solo apoyo en términos de seguridad, sino también una extensa red de agentes de contrainteligencia que sirven para detectar y neutralizar cualquier intento de sublevación dentro de las fuerzas armadas.
En este contexto, el régimen de Maduro parece necesitar cada vez más los servicios de Cuba para preservar el control interno. Los analistas sugieren que esta alianza refleja la fragilidad del chavismo y su dependencia de La Habana para asegurar la lealtad de sus instituciones clave.
De hecho, la presencia de oficiales cubanos dentro de la estructura militar venezolana no se limita solo a la seguridad presidencial, sino que se extiende a la vigilancia de los cuadros políticos y la represión de cualquier oposición.
Para Cuba, el apoyo a Venezuela sigue siendo una prioridad estratégica. Además de ser un valioso aliado político en la región, Venezuela sigue siendo una fuente crucial de petróleo y recursos que Cuba necesita para sobrevivir en su propio aislamiento internacional.
Por ello, La Habana no solo se compromete a mantener el control sobre Venezuela, sino también a asegurar que el régimen de Maduro continúe en el poder, protegiendo así sus propios intereses económicos y geopolíticos.
El reforzamiento de la seguridad de Maduro con agentes cubanos ilustra hasta qué punto el régimen chavista ha llegado a depender de Cuba para su supervivencia. Esta dependencia, que podría parecer una medida desesperada, resalta la fragilidad de la estructura de poder en Venezuela y el alcance de las presiones internacionales que enfrenta el gobierno de Maduro.
#URGENTE | NYT:
Maduro “ha incrementado el número de guardaespaldas cubanos en su seguridad y ha expandido la labor de la contrainteligencia cubana”.
Maduro confía en los cubanos y los ve como incorruptibles. pic.twitter.com/yT9JUTLENN
— Orlando Avendaño (@OrlvndoA) November 18, 2025

