
Este manifiesto es un desmentido directo a quienes, desde la calaña de mafiosos que gobiernan hoy Cuba, pretenden convencer al pueblo de que la idea de la anexión es traición. No lo es. La verdadera traición es aceptar el hambre, la miseria, la censura y la desesperanza como destino inevitable.
Pretender que Cuba pueda gozar de los enormes beneficios de la nación más rica del planeta —salud de calidad, educación de excelencia, seguridad, moneda fuerte y vejez digna— no es traición, es un derecho humano esencial.
Nuestros próceres, desde Carlos Manuel de Céspedes, entendieron que en ciertos momentos de nuestra historia la anexión podía ser una vía para garantizar la supervivencia y la dignidad de Cuba. En una carta fechada en 1868 a un amigo cercano, Céspedes escribió: “Si en algún momento la unión con los Estados Unidos pudiera salvar a nuestra patria del desastre, ningún patriotismo verdadero lo desaprobaría”.
No se trataba de traición, sino de proteger al pueblo frente a la opresión y la invasión extranjera que asolaban la isla. Al mirar atrás, vemos que la Cuba independiente que soñaron nuestros héroes fue secuestrada por el comunismo. Hoy, después de 67 años de régimen totalitario, el país es un sepulcro económico y moral.
La propaganda del régimen intenta convencer a los cubanos de que aceptar derechos y bienestar es traición. Nada más lejos de la verdad. Si Cuba se anexara a los Estados Unidos, tendríamos el privilegio de votar por el presidente de la nación que nos contenga.
Hoy no podemos votar por nadie; los gobernantes no son elegidos, sino impuestos. El comunismo nos prohíbe pensar, nos dicta qué aplaudir y nos impone la pobreza más indigna. Ningún pensamiento crítico frente a esta tiranía puede considerarse traición; callar sí lo sería.
En nuestra historia, la anexión siempre existió como corriente de pensamiento. Céspedes, durante la Guerra de Independencia, evaluó la opción de la unión con Estados Unidos no como renuncia, sino como estrategia para asegurar los derechos fundamentales del pueblo cubano.
Otros patriotas del siglo XIX discutieron la idea con cuidado, conscientes de que un Estado potente podía garantizar bienestar y seguridad. Hoy, los cubanos que defienden esta idea no traicionan a su patria: buscan rescatarla de la ruina.
Puerto Rico, como Estado Libre Asociado, disfruta de derechos que toda América Hispana envidia: seguridad social, educación, salud y libertad de pensamiento. Cuba podría superar incluso ese modelo. La anexión garantizaría derechos, protección y oportunidades que hoy son negadas.
Martí, que nunca fue anexionista, señaló: “El problema de Cuba es social, no político”. Hoy, con 67 años de comunismo que destruyen la sociedad y embrutecen a los ciudadanos, esas palabras cobran plena vigencia. Martí, de vivir hoy, seguramente repudiaría la tiranía y jamás abrazaría el comunismo.
El comunismo nos ha impuesto décadas de esclavitud ideológica y material. Ha destruido nuestras estructuras sociales y humanas. Defender esa ideología ante la evidencia de su fracaso es negar la historia y condenar a generaciones a la miseria. Cuba merece tener derechos, bienestar, educación de calidad, salud, seguridad y participación real en la vida política de la nación que la contenga. Eso no es traición; es patriotismo.
Los cubanos anexionistas tienen pleno derecho a pensar así. No traicionan a su patria; buscan rescatarla del desastre y la ignominia que el comunismo ha impuesto durante más de seis décadas. Comprenderlos no significa estar de acuerdo, sino reconocer la dignidad de quienes buscan un futuro distinto y seguro.
Hoy más que nunca debemos elegir la vida sobre la ideología, la libertad sobre la servidumbre y la dignidad sobre la miseria. No hay pecado en ser anexionista; pecado es querer seguir siendo comunista. Las cosas claras.
Yo no me inclinaría por una anexion total a USA porque no es secreto que la cultura americana resalta que el idioma ingles ( sin ser el idioma oficial de USA) es la lengua usada para todo lo que funciona en el país o sea sin ser el dioma oficial lo es en todos los aspectos de la vida de USA , soy de la idea de un estado libre asociado donde se siga conservando el idioma español e inglés como lenguas oficiales , un gobernador nacional y multipartidismo pero la política fiscal , ejército , moneda , modelo económico y leyes sean bajo el control de USA
Yo vivo en USA hace 50 años y llegué aquí con 9 años , he perdido mucho de cubanos por razones obvias pero sigo hablando en casa español para hijos y nietos para subir conservando entre ellos nuestra Spanish heritage, se que en un futuro me lo agradeceran