
El cantante cubano Manuel González Hernández, conocido artísticamente como Manolín, El Médico de la Salsa, lanzó una extensa crítica contra el presidente Donald Trump, donde aseguró que le gustaría respaldarlo, pero que hacerlo “ciegamente” implicaría, según sus propias palabras, dejar de analizar sus decisiones.
“Me gustaría apoyar a Trump. De verdad que me gustaría. Pero tendría que quitarme el cerebro, guardarlo en una gaveta y olvidarme de usarlo”, escribió esta semana en una publicación de Facebook.
El pronunciamiento resulta especialmente llamativo por producirse en una comunidad donde Trump continúa gozando de un respaldo considerable. La Encuesta Cuba 2024 de la Universidad Internacional de Florida (FIU) encontró que el 68% de los probables votantes cubanoamericanos de Miami-Dade prefería al republicano. Posteriormente, una encuesta nacional del Latino Public Opinion Forum de FIU divulgada en abril de 2026 situó en 53% el apoyo a Trump entre los encuestados de origen cubano, según reportó WLRN.
Los datos no permiten afirmar que todos los cubanos en Estados Unidos compartan una misma posición política, pero sí muestran una clara diferencia frente a otros grupos latinos. La tendencia tiene raíces históricas y políticas que Periódico Cubano ha abordado anteriormente al explicar por qué una parte importante del electorado cubanoamericano se identifica con los republicanos.
Manolín cuestiona el discurso anticomunista de Donald Trump
Uno de los principales argumentos del músico consiste en cuestionar lo que considera una contradicción entre el discurso anticomunista de Trump y su trato hacia determinados gobiernos autoritarios.
“¿Cómo se puede decir que se está luchando contra el autoritarismo mientras se muestran simpatías hacia algunos de los principales gobernantes autoritarios del mundo?”, preguntó Manolín, mencionando específicamente al líder norcoreano Kim Jong-un y al presidente ruso Vladimir Putin.
Trump efectivamente desarrolló durante su primer mandato una relación personal poco habitual con Kim. Tras intercambiar amenazas al comienzo de aquella administración, ambos celebraron tres encuentros y el mandatario estadounidense llegó a decir en 2018 que ambos se habían “enamorado” después de intercambiar cartas, episodio ampliamente documentado por Reuters.
Los simpatizantes del presidente, sin embargo, suelen interpretar esos acercamientos como parte de una política exterior pragmática destinada a negociar directamente con adversarios de Estados Unidos, y no necesariamente como respaldo a sus sistemas políticos.
Las críticas de Manolín tampoco son nuevas. En 2020, el artista ya había causado controversia al comparar determinados comportamientos de seguidores de Trump con el fidelismo.
Inmigración y Venezuela también entran en las críticas del cantante
El músico dedicó una parte importante de su publicación a la política migratoria. “No todos los inmigrantes son criminales. No todos los deportados son delincuentes”, escribió, aunque reconoció que Estados Unidos tiene derecho a controlar sus fronteras y aplicar sus leyes.
El asunto toca directamente a la comunidad cubana. Durante el segundo mandato de Trump aumentaron las repatriaciones hacia la Isla y Periódico Cubano informó a comienzos de este año que en 2025 fueron deportados más de 1.600 ciudadanos cubanos.
Manolín también cuestionó la política estadounidense hacia Venezuela. Su comentario coincide con un momento de fricciones entre Washington y sectores de la oposición venezolana. Reuters informó recientemente que la administración estadounidense ha impulsado su actual transición política alrededor del gobierno interino de Delcy Rodríguez, mientras María Corina Machado intenta recuperar protagonismo. La Casa Blanca incluso pidió a Machado pasar por Washington antes de regresar a Venezuela.
“Mi compromiso no es con Trump, mi compromiso es con Cuba”
Pese al tono crítico de su mensaje, Manolín aseguró que su postura no significa rechazar automáticamente las decisiones de la administración republicana. Dijo que reconocerá cualquier medida que considere beneficiosa para la democratización de Cuba y criticará aquellas que juzgue equivocadas.
La administración Trump mantiene actualmente una fuerte política de presión contra La Habana. El 17 de septiembre, Washington anunció nuevas sanciones contra empresas y funcionarios relacionados con las Fuerzas Armadas y la industria del níquel, medidas que Marco Rubio presentó como parte de la ofensiva contra las estructuras económicas y militares del régimen cubano.
El cantante terminó defendiendo una posición independiente de cualquier dirigente estadounidense. “Yo quiero que Cuba sea libre”, escribió, antes de insistir en que no está dispuesto a convertir “ni a Trump, ni a Biden, ni a nadie” en un líder al que deba seguir sin cuestionamientos.
“Si Trump hace algo que considero bueno para la libertad de Cuba, lo voy a reconocer. Si hace algo que considero malo, también lo voy a criticar”, concluyó.