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Marco Rubio carga contra Fidel Castro: “Fue un fracaso en todo, menos en destruir Cuba”

Marco Rubio cree que las cosas en Cuba pueden mejorar
El mensaje fue publicado horas después de que La Habana concluyera una amplia jornada de homenajes a Castro (Captura de pantalla © Fox News – YouTube)

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó este viernes una contundente condena contra Fidel Castro, coincidiendo con las celebraciones organizadas por el régimen cubano por el centenario del nacimiento del fallecido gobernante.

“Fidel Castro fue un completo fracaso en todo, excepto en destruir Cuba y empobrecer, encarcelar y asesinar a su propio pueblo”, escribió Rubio en su cuenta personal de X.

El mensaje fue publicado horas después de que La Habana concluyera una amplia jornada de homenajes a Castro, nacido el 13 de agosto de 1926 y fallecido en noviembre de 2016. Mientras el Gobierno cubano presentó al antiguo mandatario como un referente para enfrentar la crisis actual, Rubio resumió su legado como responsable de la destrucción económica y la represión política sufridas por los cubanos.

“Sugeriría encarecidamente que cualquiera tentado a intentar seguir su ejemplo lo reconsidere cuidadosamente, porque si lo hace también se estaría condenando al fracaso”, sentenció.

La Habana reivindica a Fidel en plena crisis

Más de 1.500 activistas y representantes de organizaciones de unos 60 países viajaron a Cuba para participar en los actos por el centenario, según cifras difundidas por las autoridades de la isla.

Durante la apertura de una conferencia internacional dedicada a Castro, Miguel Díaz-Canel aseguró que su legado tenía actualmente “más fuerza que nunca”. También pidió recordar al antiguo gobernante no solo como una figura histórica, sino “como una guía para superar los desafíos” de la “Cuba real de 2026”.

Las declaraciones contrastan con la valoración de Rubio y de buena parte del exilio cubano, que responsabilizan a Fidel Castro de instaurar un sistema de partido único, eliminar las libertades políticas, perseguir a la oposición y provocar el éxodo de millones de personas.

Castro se convirtió en la figura dominante del país tras el triunfo revolucionario de 1959. Durante su etapa en el poder se produjeron fusilamientos, largas condenas de prisión contra opositores, confiscaciones de propiedades y la eliminación de la prensa independiente.

El sistema político construido bajo su dirección continúa vigente, aunque la Presidencia se encuentre desde 2018 en manos de Díaz-Canel.

La conmemoración del centenario también ocurre mientras Cuba atraviesa una de las crisis económicas y energéticas más graves de su historia reciente. Los apagones superan las 20 horas diarias en numerosas provincias y afectan el transporte, la producción de alimentos, el suministro de agua y el funcionamiento de servicios básicos.

La red eléctrica nacional sufrió tres colapsos durante julio, mientras el Gobierno intenta contener el malestar mediante nuevas medidas económicas.

En junio, las autoridades aprobaron un paquete de 176 transformaciones destinadas a ampliar la inversión extranjera y el espacio del sector privado, una apertura que contrasta con el modelo estatal centralizado defendido durante décadas por Fidel Castro.

Rubio endurece su ofensiva contra el régimen cubano

El ataque verbal contra Castro se produce en medio de la campaña de máxima presión impulsada por la Administración de Donald Trump contra La Habana.

El pasado 6 de agosto, Washington sancionó a cinco entidades y ocho funcionarios cubanos acusados de participar en la compra, fabricación y mantenimiento de equipos militares procedentes de Rusia y China.

Entre los organismos afectados aparecen Tecnoimport, la Unión de la Industria Militar y la Empresa Militar Industrial Yuri Gagarin. Las medidas también alcanzaron al ministro de las Fuerzas Armadas, Álvaro López Miera, y al jefe del Estado Mayor, Roberto Legrá Sotolongo.

Rubio afirmó entonces que el régimen cubano “espía a Estados Unidos”, apoya a grupos radicales y funciona como plataforma para operaciones militares y de inteligencia de Rusia, China e Irán.

“Estados Unidos no tolerará a un Estado paria que albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas hostiles a las puertas de nuestro país”, advirtió el jefe de la diplomacia estadounidense.

Las sanciones implican la congelación de los posibles activos de las personas y empresas designadas bajo jurisdicción norteamericana. También prohíben a ciudadanos y compañías de Estados Unidos efectuar operaciones con ellas y abren la puerta a sanciones secundarias contra entidades extranjeras que mantengan esos vínculos.

Rubio explicó recientemente que la estrategia pretende cerrar cualquier mecanismo utilizado por La Habana para aliviar la presión económica.

“Lo que estamos tratando de enseñarles es que no hay vías de escape”, declaró a Axios. “Cada vez que crean un nuevo mecanismo para tratar de salir del cerco, simplemente lo cerramos”.

La predicción de un cambio “irreversible”

Esta semana, Rubio amplió su visión sobre Cuba durante una entrevista con The Katie Miller Podcast, en la que pronosticó que la isla podría entrar en una etapa de transformación antes de que finalice el actual mandato de Trump.

“Estoy seguro de que Cuba, para cuando termine esta administración, estará en un camino irreversible hacia un futuro muy diferente”, afirmó.

El secretario de Estado reconoció que desmantelar un sistema establecido durante casi siete décadas requeriría una transición prolongada. Como referencia, mencionó los procesos experimentados por países de Europa del Este después de la caída del comunismo.

“No puedes tener algo establecido durante 70 años, que ha echado raíces, y pensar que de la noche a la mañana vas a arrancarlo todo y poner algo completamente nuevo”, señaló.

Rubio también presentó la transformación de Cuba como un interés estratégico estadounidense. “Me importa Cuba, obviamente tengo una conexión personal con ella, pero no trabajo para Cuba; trabajo para Estados Unidos”, expresó.

Las relaciones bilaterales combinan actualmente fuertes sanciones con contactos diplomáticos y acciones humanitarias limitadas. Funcionarios de ambos países celebraron en abril una reunión en La Habana y el Gobierno cubano aceptó posteriormente una oferta estadounidense de 100 millones de dólares en ayuda.

El primer vuelo de esa operación llegó en julio con alimentos y productos de higiene distribuidos mediante Catholic Relief Services. Washington insiste en que la asistencia debe entregarse directamente a la población, sin pasar por las instituciones controladas por el régimen.

La Habana atribuye la crisis principalmente al embargo petrolero y al endurecimiento de las sanciones estadounidenses. La Administración Trump, en cambio, responsabiliza al modelo económico, la corrupción y el control militar de los principales recursos del país.

La nueva condena de Rubio contra Fidel Castro refuerza esa última narrativa: para Washington, la debacle actual no constituye una ruptura con el legado del antiguo gobernante, sino una consecuencia directa del sistema que dejó establecido.

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