
Más de 18.000 familias en Villa Clara que cuentan con contratos de gas licuado con la empresa Cuba Petróleo (Cupet) no han podido comprar el combustible para la cocción de sus alimentos en todo el año 2025. Las pocas veces que ha habido disponibilidad en los puntos de venta, estos clientes no han alcanzado.
Ante la crítica situación, el jefe de la planta de gas licuado en la provincia, Ángel Rivalta, declaró a la emisora oficialista CMHW que tendrán prioridad a partir del lunes 8 de septiembre, cuando se reanude la distribución. Sin embargo, a pesar de la racionalización, el directivo advierte que no alcanzará para todos.
Los puntos de venta abrirán los lunes, miércoles y viernes, con un sistema de prioridad que dará preferencia a aquellos que no han adquirido gas durante el año. Según Rivalta, quienes hayan comprado tres cilindros o más durante el año no podrán adquirir más hasta que los más necesitados puedan hacerlo. Esta medida busca distribuir equitativamente el acceso.
Los sábados se mantendrá la opción de la venta por la plataforma Ticket para los clientes con más de tres compras. Allí la cola virtual tiene listas de espera de miles de turnos.
Aunque la estrategia busca mitigar la crisis de abastecimiento, Rivalta advirtió que el inventario de GLP sigue siendo limitado, por lo que no se puede garantizar la duración del suministro. La disponibilidad de gas dependerá de cómo avance la venta, y se proporcionará información adicional conforme se disponga de datos actualizados.
La situación en Villa Clara refleja un problema más amplio que afecta a varias regiones de Cuba. La falta de combustible se debe a la incapacidad del régimen castrista para importar el gas. Las autoridades alegan que hay escasez de financiamiento. La población sufre, pues ante los constantes apagones, el gas licuado era la vía más cómoda para la cocción de alimentos.
Autoridades del Ministerio de Energía y Minas ofrecen explicaciones
El lunes 8 de septiembre, las autoridades del Ministerio de Energía y Minas ofrecieron justificaciones ante el incumplimiento de un verano con menos apagones.
Alfredo López Valdés, director general de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) aclaró que lo ocurrido el domingo por la noche no fue una caída total del sistema, sino una desconexión de las provincias desde Las Tunas hasta Guantánamo, provocada por una baja generación en el oriente del país y condiciones meteorológicas adversas.
Esto generó la salida de las plantas de Mariel y Energás-Varadero. Aunque el sistema se ha estabilizado, los responsables reconocieron que la situación sigue siendo compleja debido al déficit de capacidad de generación, la falta de financiamiento y las restricciones impuestas por el bloqueo económico.
Asimismo, justificó que en julio, la termoeléctrica Guiteras experimentó problemas de estabilidad, lo que fue la principal causa de las afectaciones en ese mes. Además, se previó la incorporación de la unidad 5 de Renté, pero no fue posible cumplir con este objetivo.
El suministro de gas licuado también estuvo por debajo de lo esperado, lo que incrementó el uso de electricidad en la producción de alimentos.
En cuanto a las Fuentes Renovables de Energía (FRE), se cumplieron las expectativas, pero los paneles fotovoltaicos son una fuente intermitente y no pueden contribuir durante el horario de máxima demanda en la tarde-noche.