
Los representantes en Cuba del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas evaluaron que más de 700.000 cubanos requieren asistencia urgente tras el paso del huracán Melissa por el oriente de la Isla.
El meteoro, que tocó tierra en Santiago de Cuba casi como un huracán categoría cuatro, dejó a su paso devastadores daños en viviendas, cultivos y redes básicas de abastecimiento. Tras más de 72 horas de su salida de Cuba, todavía quedan varias localidades incomunicadas por la crecida de ríos.
Una parte de la comunidad internacional ha respondido con ayuda, pero la miseria que había antes del huracán se ha agudizado. El impacto en las provincias orientales de Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín fue devastador.
En las zonas rurales, donde se produce la poca comida disponible en la región, el huracán causo daños en los cultivos con sus fuertes vientos e intensas lluvias. En redes sociales hay testimonios e imágenes de pobladores que lo perdieron todo, incluso sus animales, incluidos vacas, cerdos y caballos.
En algunas áreas, las precipitaciones alcanzaron hasta 500 mm, mientras que las marejadas elevaron el nivel del mar entre 2.5 y 3.7 metros sobre el nivel normal. Las ráfagas de viento, que superaron los 190 km/h, también contribuyeron a la destrucción.
El PMA ha comenzado la distribución de suministros básicos, incluyendo 617 toneladas de arroz, granos y aceite, dirigidos principalmente a las zonas más afectadas. Sin embargo, se estima que serán necesarios 30 millones de dólares adicionales para mantener las operaciones durante los próximos seis meses.
En este contexto, también se han sumado otros esfuerzos de ayuda internacional. Estados Unidos, a través del secretario de Estado Marco Rubio, ha expresado su disposición a ofrecer ayuda humanitaria directa al pueblo cubano, excluyendo al régimen. Pero se necesita la autorización de la cúpula castrista, quien hasta el momento no ha hecho públicas sus intenciones.
Por su parte, la Cruz Roja de China envió un cargamento de mil kits familiares de emergencia a las provincias orientales, y la ONU liberó cuatro millones de dólares del Fondo Central de Respuesta a Emergencias (CERF) para la emergencia. Antes de la llegada del huracán, el gobierno de Noruega ofreció una primera ayuda de 400.000 dólares.
No obstante, hay preocupación por la falta de transparencia en la distribución de estos recursos, lo que genera incertidumbre sobre su destino y utilización efectiva. En no pocas ocasiones el régimen castrista ha vendido a la población los productos que llegan de donación.
El hecho de que el régimen cubano maneje estos fondos sin una rendición de cuentas clara genera desconfianza entre la comunidad internacional y los propios ciudadanos cubanos.
PMA culpa a la “Tarea Ordenamiento” por la crisis alimentaria en Cuba
En 2022, el propio PMA presentó un informe donde concluye que la crisis alimentaria en Cuba está exacerbada por la política económica del régimen, particularmente la “Tarea Ordenamiento”, implementada en 2021.
Según el PMA, esta reforma no ha logrado los resultados esperados y ha provocado una inflación del 70%, afectando especialmente a los alimentos básicos. La escasez de productos como arroz, maíz, carne y lácteos, junto con la alta dependencia de importaciones y la falta de divisas, ha agudizado la situación.
El salario mínimo no cubre las necesidades nutricionales diarias, y la mayoría de los cubanos, sobre todo los de bajos ingresos, no pueden acceder a productos más caros en las tiendas en MLC, viviendo con una dieta deficiente en nutrientes.